La España imaginaria (fragmento)Aquilino Duque

La España imaginaria (fragmento)

"El día 13 de mayo a eso de las cinco y media de la tarde, esperaba yo en la parada de autobuses de vía S. Claudio, entre la plaza de S. Silvestre y la vía del Corso, cuando un hombrecillo macilento, con esa palidez cansina de quien sale de una oficina o un taller, llegó murmurando, esquivo, nervioso, que al Papa le acababan de hacer dos disparos al pecho en la plaza de San Pedro. Una señora dijo "Questo è la fine del mondo!". Mi autobús no venía y resolví irme a pie. En la galería Colonna el diario Il Tempo había instalado un aparato de televisión ante el que se agolpaba un grupo nutrido de caras en las que se pintaba el desconcierto, la consternación o la reserva. Allí se nos dijo que el Papa había sido herido en la zona del páncreas. Entre la plaza Colonna y la plaza de Venecia sólo vi caras indiferentes de transeúntes que con seguridad no sabían aún nada. Cierto que trepidaban en el cielo los helicópteros y aullaban en la calle las ambulancias y rugían las motocicletas de la policía, pero todo esto es tan parte de la vida romana habitual que nadie podía pensar que hubiera ocurrido lo impensable. Iba yo con el peso de aquella noticia entero sobre mí porque las gentes que conmigo se cruzaban, ignorantes acaso de ella, no podían ayudarme a llevarlo. Por fin vi a un par de curas negros de habla francesa y en ellos descargué mi peso. "


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