El dogma socialista de la juventud argentina (fragmento)Esteban Echeverría

El dogma socialista de la juventud argentina (fragmento)

"La gloria es distinta. La gloria es como planta perenne, cuyo verdor nunca amarillea. La gloria echa raíces tan profundas, que llegan al corazón de la tierra, y se levanta a las nubes incontrastable como el cedro del Líbano.
La gloria prende y se arraiga en todos los corazones: la gloria es el himno perpetuo de alabanza que consagra un pueblo o la humanidad reconocida al ingenio, a la virtud y al heroísmo.
La gloria es la riqueza del grande hombre adquirida con el sudor de su rostro.
Grande hombre es aquel que, conociendo las necesidades de su tiempo, de su siglo, de su país, y confiando en su fortaleza, se adelanta a satisfacerlas; y a fuerza de tesón y sacrificios, se labra con la espada o la pluma, el pensamiento o la acción, un trono en el corazón de sus conciudadanos o de la humanidad.
Grande hombre, es aquel cuya vida es una serie de hechos y triunfos, de ilusiones y desengaños, de agonías y deleites inefables, por alcanzar el alto bien prometido a sus esperanzas.
Grande hombre, es aquel cuya personalidad, es tan vasta, tan intensa y activa, que abraza en su esfera a todas las personalidades humanas, y encierra en sí mismo -en su corazón y cabeza- todos los gérmenes inteligentes y afectivos de la humanidad.
Grande hombre, es aquel que el dedo de Dios señala entre la muchedumbre para levantarse y descollar sobre todos por la omnipotencia de su genio.
El grande hombre puede ser guerrero, estadista, legislador, filósofo, poeta, hombre científico.
Sólo el genio es supremo después de Dios. La supremacía del genio constituye su gloria, y el apoteosis de la razón. El genio es la razón por excelencia. "



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