El pobre Piero (fragmento)Achille Campanile

El pobre Piero (fragmento)

"Es de noche, y tiene miedo a la vida. En otro tiempo tenía miedo a la muerte, pero ahora tiene miedo a la vida. Este continuo agitarse de todos. Todos hacen algo. Todos son enérgicos, todos están en sus sitios y él, no. Si, por casualidad, alguno se detiene, es arrastrado, ya no puede seguir si paso de los demás.
Pero si tiene miedo a la vida y a la muerte, ¿dónde ha de ir?
Vida severa, tu bromeas, pero no quieres que se bromee contigo. No estás para bromas, no admites que se trate contigo o se hable de ti con poca seriedad. Contigo se ha de ser muy serio, hacer bien las cuentas y andar con pies de plomo. Quienes te toman a la ligera, son castigados por ti severamente. Haces pagar hasta el último céntimo; más aún, tengo la impresión de que cobras elevados intereses. Haces expiar. No eres indulgente.
Sin embargo, ¡eres tan cómica, señora Vida! Agazapada por todas partes. Entras en las casas ricas y en las pobres. En los hospitales. He aquí los faroles rojos sobre las verjas. A través de los cristales de los puestos de guardia se ve a los enfermeros que, fumando y bebiendo ponches, esperan la llegada de una ambulancia con alguien al que arrancar a la muerte. ¿A la muerte? ¡Como si existiera! ¡Sólo existe la vida!
Con los tácitos pasos de tus enormes pies planos; con la agitación de la enorme falda rica en falbalá y encajes; con la contera del largo paraguas hurgando curiosamente en el empedrado, entras acá y allá, metes en todas partes tu larga nariz, con el saliente mentón bajo la cofia de perifollos, riendo a carcajadas. ¡Cuan alegre eres, a tus expensas! Te han contrapuesto a la muerte. Pero tú lo sabes, y ríes: la muerte no existe; sólo existes tú. Es como decir frío y calor. Sólo existe el calor; el frío es sólo una disminución del calor, ausencia de calor. Pero, ¿se puede llegar a la ausencia total de calor? Donde no estás tú, está la muerte; pero tú estás por doquier; luego la muerte no está en ninguna parte. Es una invención, una forma de decir que tienen los hombres; un símbolo, como el cero; pero tú te ríes de ello, señora Vida.
Es grande, huesuda, vestida con perifollos y algo loca. Tiene un largo paraguas y marcha balanceando su enorme falda rica en encajes, moviendo sus enormes pees. Vida burlona. Sería. No admite que se bromee con ella, pero ella se muestra siempre burlona. Siempre está encima de vosotros con su alegre risa, os gasta continuamente bromas, pero no admite que se le gaste a ella la más mínima broma. ¡Ay de aquellos que, engañados totalmente por las apariencias, creen seguir la onda y empiecen a responder a sus bromas con otras bromas! Él lo hizo así en otro tiempo y tuvo que arrepentirse. Y ahora lo tortura.
Señora Vida, creo que le falta un tornillo. Sin embargo, esto es un decir, porque sabes muy bien lo que haces y dónde quieres llegar.
Ser loca es, en realidad, tu estilo, tu naturaleza. No se puede decir ni siquiera que estés loca, porque esto presumiría un tipo de sabiduría que en realidad no existe. Es sólo fruto de nuestra fantasía, es una idea gratuita nuestra, y errada por cierto, la de esa hipotética, arbitraria y absurda sabiduría.
Pero, señores, es un peligro dejar circular libremente a un tipo semejante.
Sin embargo, ¿qué podemos hacer? Es la dueña de todo.
No tiene edad, posee una extraña vitalidad, una vivacidad prepotente y salvaje, aunque enmascarada bajo un aspecto burlón. En el fondo es una caricatura. Pero terrible. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com