En lugar seguro (fragmento)Wallace Stegner

En lugar seguro (fragmento)

"Voy flotando hacia arriba en medio de una confusión de sueños y memoria, retorciéndome como una trucha a través de los anillos de subidas anteriores, y salgo a la superficie. Se me abren los ojos. Estoy despierto.
Quienes sufren cataratas deben de ver así cuando les quitan los vendajes después de la operación: cada detalle tiene la nitidez de la primera vez; aun siéndote familiar, lo conoces de antes de tu ceguera, lo recordado y lo visto se fusionan como en un estereoscopio.
Evidentemente, es muy temprano. La luz no es más que un crepúsculo que se filtra por los bordes de las persianas. Pero veo, o recuerdo, o ambas cosas, las ventanas sin cortinas, las vigas desnudas, las paredes de tablero en las que no hay nada más que un calendario que creo recordar de la última vez que estuvimos, hace ocho años.
Lo que fue agresivamente espartano es ahora simplemente pobretón. Desde que Charity y Sid cedieron el recinto a los chicos, no se ha remozado ni añadido nada. Debería sentirme como si me estuviese despertando en algún motel de tercera en tierras de mal año, pero no es así. He pasado demasiados días buenos en esta cabaña para que me deprima.
Hay incluso, según mis ojos van haciendo un mejor uso de la amanecida y levanto la cabeza de la almohada para mirar alrededor, cierta calidez, incluso en la penumbra. Asociaciones, probablemente, pero también color. El pino desnudo de paredes y techos ha madurado con los años, y ha cogido un color denso de miel, como teñido por el calor de las personas que lo construyeron para refugio de sus amigos. Lo tomo como un augurio; y aunque recuerdo el porqué de estar aquí, no puedo sacudirme la sensación de deliciosa familiaridad con la que acabo de despertar.
El aire me es tan familiar como la habitación. Manchas de ratones típicas de cabaña de verano, y también una ligera y no desagradable reminiscencia de mofetas bajo la casa, pero alrededor y más allá de eso una agudeza como de dos mil y pico metros. Una ilusión, por supuesto. Lo que huele a altitud es latitud. Canadá está al norte, a sólo docena y media de kilómetros, y la capa de hielo que dejó sus huellas por toda esta región no ha desaparecido para siempre, sólo se ha retirado. Algo en el aire nos dice, incluso en agosto, que volverá. "



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