La casa de las muñecas rusas (fragmento)Francesc Serés

La casa de las muñecas rusas (fragmento)

"La casa -ella todavía vive allí-, está en la isla Vasilievski, cerca del palacio. Maya es como su casa, a las dos parece que los años las embellezcan y las hagan más valiosas, como si el tiempo que pasa, en vez de arrugarles la cara y agrietarles la fachada, les fuese dando una pátina suave y agradable. Desde la casa desciende una escalera hasta la calle, lenta, soberbia y elegante, como una alfombra roja que se desenrollaba de arriba abajo. Siempre que iba a su casa pensaba cómo era posible que aquellos peldaños hubiesen sobrevivido a revoluciones y guerras, a ocupaciones y bombas. Era como si la hubieran conservado dentro de una campana de cristal. La primera vez que me invitaron, subí y bajé la escalera siete u ocho veces, hasta que oí carraspear al mayordomo. La casa, la casa... os perderíais en ella, la entrada, el recibidor y, después de traspasar unas puertas blancas y doradas, un vestíbulo con dos escaleras de mármol que suben hasta la antesala del primer piso. Ay, Dios, tenéis la sensación de que estáis en un museo construido para exponer el buen gusto que la familia ha tenido con la decoración, nada recargado y todo en su sitio, cuadros, estanterías y estatuas.
Maya me esperaba. Había mandado servir el café en el invernadero. Ah, hay mujeres que gastan fortunas en ropa carísima -y Maya es una de ellas- pero que nunca estarán tan elegantes como ella cuando baja con el albornoz y la toalla. La aristocracia de San Petersburgo, cien por cien genética pura de no sé cuántas generaciones que han sobrevivido a los zares, a los comunistas y a las mafias. Como la casa: tiempo y normas. "



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