La moral de la música: de las cartas de un músico (fragmento)Rudolf Kassner

La moral de la música: de las cartas de un músico (fragmento)

"Las personas esbozadas en los lienzos de Rafael son todas iguales, trasladan la misma sensación de felicidad por doquier. La felicidad se halla en medio de los magnánimos y por esta razón en el reino de la dicha debía ser reflejada la Santa Faz. ¿Quién no ha sentido que la felicidad plasmada en el universo pictórico de Rembrandt no es posible y que resulta materia tan inusual como la verdadera santidad? Como he dicho supra, el alegorista distingue a primera vista entre el binomio de la forma y el contenido, siendo éste esencial, mientras que aquélla parece fruto del azar, por lo que es natural la confusión que se establece entre las artes y la expresión de la música o lo expresado por la escultura, la poesía y la pintura. El período barroco supuso un incierto contraste entre la escultura y la pintura, frente a Durero, gracias a toda la intensidad transmitida externamente como una sustancia, como alegorías trazadas por símbolos, captó el simbolismo alegórico de Miguel Ángel y el drama antitético del maestro. La composición melódica se tornó alegórica también. Alegoristas son todos aquellos que no traducen de un idioma a otro desde la fiel literalidad, desde la expresión tácita de la música o del griego al alemán como haría un orador relevante, desde el lenguaje de la naturaleza al lenguaje del arte, en suma. Únicamente en el Paraíso, en la Edad de Oro las traducciones podrían realizarse de forma literal en todas las circunstancias posibles, siendo probablemente el programa musical el más sugerente al respecto. "


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