Jacob Burckhardt. Una biografía (fragmento)Werner Kaegi

Jacob Burckhardt. Una biografía (fragmento)

"El hijo del pastor reformado, y estudiante él mismo de Teología, conocía Italia desde el verano de 1838, cuando, con apenas veinte años, escéptico y fatalista, "descendió" hasta la Toscana acompañado por dos compañeros de estudios.
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Un postulado como éste, fundamental para entender toda la obra de Burckhardt, aparece ya en sus primeras lecciones como habilitado de cátedra en 1844, en las que defiende que el Medievo y el Renacimiento producen obras que se definen, respectivamente, sensu contrario.
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Más aún, la categoría individual del Gewaltmensch, ese hombre soberano o de potencia violenta en que Burckhardt encarnará a las más representativas figuras de la Italia renacentista, del soldado profesional al artista, no fue acuñada, pese a lo que pudiera pensarse por la firmeza de aristas del término, para referirse a condottiero alguno, de la estirpe del Colleoni o del Gattamelata, cuyo recuerdo hubiera podido respirar Burckhardt en Bérgamo o Padua, sino que "Hombre Soberano" es una expresión que fue utilizada por vez primera en sus diarios de 1843 para designar a alguien bien distinto: Bartolomé Esteban Murillo, cuya Inmaculada Soult le había deslumbrado en su visita al Louvre. Lo que Burckhardt quiso ver en esta imagen fue un ejemplo de la innata belleza meridional, suponiendo que en el mencionado lienzo se retrataba la verafaz de una mujer de Sevilla, de perfección natural en sus rasgos, pero idealizada en una madonna por la genialidad del artista Murillo, un creador tal que habría tenido la potencia física y espiritual del hombre soberano, mientras que su patria y su pueblo se pierden más y más profundamente a su alrededor. "



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