El blanco que había sido negro (fragmento)René Guillot

El blanco que había sido negro (fragmento)

"Y me sentí menos hábil a la hora de apaciguar las injerencias mecánicas. Era el tiempo del mediodía, jadeante, sin apenas un hálito de voz, ante la intemperancia del sol. El sol, un árbol de oro fundido que patinaba sobre las hojas verdes; soles, arena piedra y juncos, soles brillando en el soleado aire azul. El gran mediodía, la hora muerta reina sobre la maleza. Toda la sabana estaba congelada, aterrorizada.
Sobre esta tierra nuestra, es la noche en la que el misterio que habita en las cosas llega a causar pánico. El intenso mediodía, violento, de colores ardientes, obligado por poderes recónditos y por la naturaleza muerta, ése es el gran temor, a plena luz. Una álgida atmósfera, el ardor secreto del desierto y esa desolación brilla intensamente sobre todo lo que está vivo, que se magnifica y estabiliza a causa de esta muerte. El gran mediodía fuerza el cromatismo de las cosas: el gusano amarillo arde, la violeta arde púrpura, como el color del fuego. Los bellos colores arden osados como esmaltes que van a ser cocinados y que fluyen sobre la pasta incandescente. Todo lo que se eleva desde la tierra parece tan frágil como el cristal precioso y en este entorno de fantasía la vida era sólo luz. "



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