Mutante (fragmento)Henry Kuttner

Mutante (fragmento)

"Una sombra grotesca se recortó contra la luz de la luna; el helicóptero perseguidor que seguía la huella de Barton. Éste improvisó un vendaje para su brazo herido. Después de considerarlo, envolvió su antebrazo izquierdo en gruesas tiras de tela. Un escudo, en caso...
No podía planificar su táctica. Sería fatal. Los telépatas no podían jugar entre sí al ajedrez ni a nada semejante; automáticamente se racionarían. Podían jugar a frontón—azar, porque existía en él un factor variable, la pared móvil. Si se pudiera introducir un factor casual...
Le llegó, cargada de ansiedad, la pregunta de Vargan: ¿Como cuál?
Barton se estremeció. Debía arreglárselas de alguna manera para actuar fundado en los impulsos, sin ningún plan preconcebido. En caso contrario, fracasaría irremediablemente.
Llamó a Melissa.
¿Están empleando la banda secreta?
No.
Si fracasamos, quedas a cargo de todo. Vargan y Smith deben morir. No se trata sencillamente de matar a tres hombres; es algo más importante. Si otros paranoides se hacen cargo de su proyecto... si logran llegar a enseñar a alguien la técnica de uso de su longitud de onda secreta, este movimiento suicida crecerá. Y los no Calvos lo descubrirán alguna vez, inevitablemente. Ello significaría la aniquilación de todos los Calvos de la Tierra. Porque los humanos no pueden permitirse el lujo de conceder oportunidades. Si fracasamos en nuestro propósito respecto de los paranoides... es el fin de toda nuestra especie.
Divisó las luces de Conestoga. Ningún plan todavía. Tratar de no pensar en ninguno.
Debe haber un modo, le instó Vargan. ¿Cuál es?
Sue irrumpió en el diálogo.
Me acerco a mi helicóptero.
Debajo estaba el parque zoológico, ya oscuro, con excepción de la plateada luz de la luna. Otro aparato, brillante, apareció con el fin de interceptarlos. Me estrellaré contra ellos... pensó Sue.
Loca, pensó Barton. ¡No los pongas sobre aviso!
Pero hubo una nueva idea, afirmándose en su propia mente, y reaccionó en el acto. Los controles mecánicos no eran instantáneos. Debido a la decisión de descender hasta un nivel inferior, donde una colisión con el aparato de Sue no fuera fatal, Vargan se había situado demasiado cerca de Barton. Y éste llevó bruscamente sus manos a los controles.
Vargan leyó el pensamiento tan pronto como éste fue concebido. Pero su máquina no podía moverse con la misma velocidad. Los ingenios se encontraron con un crujido de hierros retorcidos. Con un aullido de metal torturado, los dos vehículos se precipitaron al vacío. Los dispositivos automáticos de seguridad entraron en acción —no habían sido perjudicados—, pero sólo la baja altitud salvó a Barton y sus enemigos de la muerte.
Se estrellaron en la zona central del zoológico, cerca del tanque del tiburón. Vargan leyó los pensamientos de Barton y se comunicó urgentemente con Smith por medio de la telepatía: ¡Matarlo! ¡Pronto! "



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