Habitación doble (fragmento)Luis Magrinyá

Habitación doble (fragmento)

"Eran las diez y algo, yo acababa de salir de la ducha e iba en albornoz; entre su llamada y el aviso del portero –suele avisarme, con iniciativa fiscal– de que «uno de esos jóvenes» acababa de entrar en el ascensor no debieron de pasar veinte minutos, en los que apenas encontré el modo de ponerme algo presentable. A estas horas aún no me desenvuelvo bien ni con la impaciencia ni con la familiaridad. Ahora iba a tener que vérmelas, además, con lo clandestino: Markus sabía que Benjamín está en Málaga, en uno de esos trabajos relámpago en los que es especialista (y gracias a los que, por cierto, lo conocí), esta vez en una muestra de cine oriental, y en su llamada ya había anunciado que venía en secreto. Y excitado.
–Será sólo un minuto.
Me había puesto una falda y una blusa minimal,en dos tonos de gris, una elección que había dejado sólo medio resuelta por la noche, ante la perspectiva de mi cita con las Ringuelet a media mañana. Pero también tenía que considerar mi cita para comer, algo más delicada, porque con la madre de Benjamín nunca sé qué quiero que piense de mí, pero me parece que no lo mismo que piensan las Ringuelet. Por otro lado, ante los amigos de Benjamín, y el resto de Las Preocupaciones muy en particular, siempre procuro dar la impresión de ser deseable, dado que lo que tengo con ellos, o me convendría tener, es una relación de tipo erótico, como una princesa árabe –de mediana edad– que se hubiera colado en el recinto de sus músicos; y todo para que no crean que Benjamín es el único raro. Mucho me temo que no lo consigo, o sólo parcialmente –podría decir que me miran y se preguntan, y desde luego ninguno de ellos me ha llamado «abuela» a la cara-, pero lo que está claro es que con el minimal gris no iría, entre esas juventudes musicales, a ningún sitio. Así que Markus me ha encontrado vestida de editora asexuada, a toda prisa y sin recapacitar. He tenido varias razones para considerar su visita muy inoportuna.
Pero venía empujado por la ansiedad y las ganas de conspirar, dos fuerzas muy poderosas. "



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