Todos sobre Zanzíbar (fragmento)John Brunner

Todos sobre Zanzíbar (fragmento)

"Había un problema: dónde acomodar al personal que supervisaría las etapas preliminares del proyecto de Beninia. Si no se quería construir un nuevo barrio de chabolas en Port Mey parecía inevitable un retraso, hasta que se le ocurrió a alguien preguntar a Shalmaneser y éste extrajo la solución de sus increíbles masas de datos: estaba en venta un portaaviones obsoleto.
TG superó una oferta que había hecho por él Nueva Zelanda, y en este momento aquello era tema de violentas discusiones en el Parlamento de aquel país. Sin embargo, si seguían queriéndolo, lo podrían tener en cuestión de un año, y de buena gana. Mientras tanto, ofrecía diversas ventajas, aparte de simbolizar el hecho de que el proyecto apenas penetraría al interior hasta seis meses después. Los trabajos oficiales afectaban al PMAM y a los servicios portuarios de Port Mey: extender el primero para suministrar tanto material como absorbieran los proyectos, y dragar el último para que pudiera admitir los transatlánticos mayores.
El respeto de Norman por Shalmaneser había crecido un punto más como resultado de tal sugerencia. Aprobaba todo lo que aceleraba el proyecto; era casi hambre lo que sentía mentalmente por verlo terminar con éxito.
Anduvo por la pista de aterrizaje del portaaviones, cubierta como de costumbre de helicópteros de pasajeros y de carga; saludó a Gedeón Horsfall, que bajaba de uno de ellos a toda prisa, y se apoyó en la borda que daba a tierra. En aquel momento no acababa de llover, pero si había algo que le disgustara era un aire saturado de humedad. Hacía que se le pegaran las ropas a la piel y que le picara el cuero cabelludo.
Rascándose la cabeza ausentemente, miró al África. Un barco costero pasaba frente a Port Mey, con las bombas de reacción pulsando cada dos segundos aproximadamente: pop... pop... pop... Alineadas en la cubierta, varias figuras negras gritaron y gesticularon ante el portaaviones. Norman les contestó agitando una mano.
Habían pasado varios minutos del momento previsto cuando el helicóptero de Accra bajó la pendiente del aire. Norman llegó ante la puerta en el mismo momento en que se posaba y sintió un ramalazo de impaciencia cuando el hombre a quien esperaba se volvió para despedirse de un par de los pasajeros que le habían acompañado. "



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