Zona exterior (fragmento)Paul Theroux

Zona exterior (fragmento)

"Hardy conjeturó que, enfrentados a las diferentes versiones de la invasión extraterrada, los comedores de serpientes se estaban poniendo nerviosos y tal vez asustados... y él sabía que esto era peor, porque los volvería incontrolables. Ya había decidido que era su cobardía ignorante lo que los había transformado en asesinos. Temían a los extraterrados y los odiaban, y como Fizzy estaba con ellos, parecía otro fugitivo.
Hardy se escabulló del juzgado por una puerta lateral y salió al destello del sol. El aire sabía a tablillas calientes pintadas y al frescor agridulce de la hierba recién cortada. Vio una cabina telefónica y llamó a Moura a Nueva York. Su llamada derivó al contestador automático.
—Estoy en la calle mayor de una ciudad que se llama Guthrie. Aún no hemos encontrado a Fizzy, aunque aparentemente una pandilla de extraterrados está merodeando por los alrededores. Esta mañana estuvieron aquí. Pero ignoro si está con ellos. Llámame al número de Godseye si recibes otro mensaje de él.
Quería decir algo más, e imaginando los carretes de cinta que giraban en el contestador, se dio cuenta de su indecisión. Miró calle arriba y calle abajo.
—Tienen bocas de incendio y farolas.
Había árboles bordeando el camino; el parque de bomberos y el cuartelillo no estaban vallados.
—Guthrie es indescriptible, Moura.
Pasaron unos chicos, que volvieron la vista para mirarlo fijamente.
—Aquí piensan que nosotros somos extraterrados.
Después de colgar observó más atentamente la ciudad. No era indescriptible... de todos modos detestaba esa palabra, como consecuencia de las mofas de Fizzy: ¡Nada es indescriptible! Pero la ciudad no se asemejaba en nada a todo lo que había visto en años. Comprendió que había viajado mucho por países pobres, que su trabajo siempre lo llevaba lejos y había pasado por alto el corazón de los Estados Unidos. Por aquí seguían andando con los monos de trabajo, cultivando patatas, quemando madera, conduciendo coches. Guthrie le recordó a Winslow por su pequeñez y su falta de seguridad. A su manera parecía una vieja y primorosa ciudad, aunque en algunas partes estuviera algo estropeada.
Un miedo atroz se había instalado y luego desaparecido, llevándose a algunos y dejando unos pocos hitos, como las atalayas y los puestos de control. Esto había ocurrido cerca de quince años atrás... el terrible pánico a los extraterrados, desatado al mismo tiempo que Zona Exterior se declaraba Area Prohibida, los dos acontecimientos que más habían cambiado el país durante la vida de Hardy. Pero eso pertenecía al pasado: Guthrie estaba otra vez dormida. No era digna de ser saqueada, no estaba tocada por el mundo, había seguido existiendo, sencillamente, sin muchos delitos ni mucha tecnología. Era toda una ciudad que no se había movido de sus hogares —algo muy raro en el mundo. Los lugareños estaban desprotegidos y eran respetables. El de hoy había sido un día terrible: rememoraron sus antiguos temores.
Pero ya se animarían. Muchos de sus moradores eran viejos que se habrían impresionado igualmente viendo a neoyorquinos con máscaras, o pintados, o totalmente desnudos pero con joyas, o con un delantal como única vestimenta. Hasta esos cascos y placas faciales de Godseye parecían sobresaltarlos y la cañonera aparcada en el jardín delantero del ayuntamiento seguía llamando la atención horas después de haber aterrizado. A nadie parecía importarle que su presencia hubiese embotellado el tráfico y que los reclutas de Godseye fuesen una fuente de mayor interés de lo que habían sido los extraterrados.
Los ciudadanos de Guthrie parecían decentes... y no estaban muy rabiosos. Llevaban armas, por supuesto, pero ésa era una vieja costumbre difícil de abandonar. "



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