Quemar a una mujerJohn Burnside

Quemar a una mujer

"Tarde oscura. Las casas de Eastwood Road son belgas, de repente y alguien
ha encendido una hoguera en un rincón del seto;


húmedo y lento, un vellón de humo amarillo
se aferra igual que moho a las hojas, y pienso
en mi padre, de pie en el patio de Handcross Court,


quemando a mi madre dos semanas después de su muerte:
su único abrigo, su escoba de bruja hecha de bufandas,
gorros y medias de nylon, cintas de madreperla.


He trabajado sobre este plano desteñido
sin acertar jamás,
creyendo verle andar de un lado a otro
arrastrando vestidos, avivando las llamas con zapatos
para verlos arder,
y luego viéndome a la mañana siguiente, bajo la lluvia,


buscando qué salvar de las cenizas, horquillas y abalorios,
un rastro de botones como huevos que se enfrían en un nido,
o el boceto de plumas y punto de cruz al que ella sacó partido
una vez. "



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