Desde el jardín (fragmento)Jerzy Kosinski

Desde el jardín (fragmento)

"Mientras Chance estaba tomando el café en uno de los salones contiguos, se le acercó discretamente uno de los invitados. El hombre se presentó y se sentó cerca de Chance al tiempo que lo miraba fijamente. Era de más edad que él. Se parecía a algunos de los hombres que Chance veía frecuentemente en la televisión. Llevaba los largos cabellos grises peinados hacia atrás. Tenía ojos grandes y expresivos, bordeados de pestañas excepcionalmente largas. Hablaba en voz baja y de tanto en tanto emitía una risita seca. Chance no entendía lo que le decía ni por qué se reía. Cada vez que le parecía que el hombre esperaba una respuesta, Chance le contestaba afirmativamente. Casi siempre se limitaba a sonreír y a asentir con la cabeza. De repente, el hombre se le acercó y le hizo una pregunta en voz baja que requería una respuesta precisa. Como Chance no estaba seguro de lo que le había preguntado, se abstuvo de contestarle. El hombre insistió. Chance siguió sin contestarle. Su interlocutor se le acercó aún más y lo miró con insistencia; al parecer, algo en la expresión de Chance lo indujo a preguntarle, con tono monocorde:
¿Quiere que lo hagamos ahora? Podemos ir al piso de arriba.
Chance no tenía idea de lo que el hombre quería que hiciese. ¿Qué pasaría si se trataba de algo que él no podía hacer? Por último, dijo:
Me gustaría mirar.
¿Mirar? ¿Quiere decir mirarme a mí? ¿Haciéndolo solo? El hombre no hizo ningún esfuerzo por ocultar su asombro.
Sí dijo Chance . Me gusta mucho mirar.
El hombre desvió la mirada y luego volvió a dirigirse a Chance.
Si eso es lo que usted quiere, yo también dijo con desafío en la voz.
Después de que sirvieron los licores, el hombre miró a Chance a los ojos con insistencia e, impaciente, lo tomó del brazo y lo acercó a él, revelando una fuerza sorprendente.
Ha llegado el momento murmuró . Subamos.
Chance no sabía si podía irse sin antes comunicárselo a EE.
Tengo que avisarle a EE dijo Chance.
El hombre lo miró, azorado.
¿Avisarle a EE? Hizo una pausa . Ya veo. Bueno, da lo mismo, avísele después.
-¿No sería mejor ahora?
Por favor rogó el hombre , vayámonos. EE no notará su ausencia entre tanta gente. Dirijámonos con toda naturalidad hacia el ascensor del fondo y subamos directamente. Venga conmigo.
Atravesaron el salón atestado de gente. Chance echó una mirada en derredor, pero no alcanzó a distinguir a EE.
El ascensor era estrecho y estaba forrado en una delicada tela color malva. El hombre se aproximó a Chance y de repente introdujo la mano en la ingle de Chance, quien no supo cómo reaccionar. La expresión del hombre era amistosa, aunque había una cierta avidez en su mirada. Siguió tanteando los pantalones de Chance. Este decidió que lo mejor era no hacer nada.
El ascensor se detuvo. El hombre salió adelante y tomó a su compañero del brazo. Reinaba un silencio total. Entraron en uno de los dormitorios. El hombre le pidió a Chance que se sentara. Abrió un pequeño bar oculto y le ofreció de beber. Chance tuvo miedo de perder el conocimiento, como le había ocurrido anteriormente en el automóvil con EE, de modo que rehusó. También rehusó fumar una pipa de extraño olor. El hombre se sirvió un trago generoso, que bebió casi de un sorbo. Luego se acercó a Chance y lo abrazó, apretando sus muslos contra los de Chance, quien permaneció inmóvil. El hombre comenzó a besarlo en el cuello y las mejillas, luego le desordenó los cabellos. Chance se preguntó qué había dicho o hecho para provocar tales muestras de afecto. Hizo un gran esfuerzo por evocar escenas similares en la televisión, pero sólo consiguió recordar una única escena en una película en la que un hombre besaba a otro hombre. Aún en esa circunstancia no se entendía muy bien lo que estaba ocurriendo. Se quedó inmóvil. "



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