L'Année de la Chine (fragmento)Jean-Bertrand Pontalis

L'Année de la Chine (fragmento)

"Yo tenía cinco años. Mi familia pensaba que tenía los ojos almendrados, porque parecían levemente inclinados. Con motivo de la fiesta de disfraces, me vestí de pequeño mandarín. Conservé la fotografía tomada ese día. No faltaba nada: el bonete negro, la blusa sedosa, los pantalones anchos. Mi hermano mayor, que tenía nueve años y que ya poseía ciertas habilidades interpersonales, se vistió como un botones de hotel. Nos sonreímos el uno al otro, con esa sonrisa aviesa y necesariamente enigmática de los chinos. Hoy me digo que esos disfraces se correspondían con el carácter de ambos hermanos. Yo era un niño introvertido, hermético, poco hablador, que se sentía incómodo en la compañía de "grandes personajes", mientras que mi hermano era uno de ellos.
[...]
Una amiga de mi madre se jactaba de conocer a un pintor japonés (entre Japón y China no había diferencia) que estaba dispuesto a hacer mi retrato. La sesión de presentación fue breve, el precio era elevado. El nombre del pintor era Foujita. Mi madre pensó que el retrato era demasiado caro.
[...]
El pincel de Foujita me atrapaba en la esquina de una habitación, en el ático, en el campo. Cualquiera que fuera mi lugar en esa sala, yo era invisible. Pero estaba ahí. Lejos, pero ahí. Evidentemente, no me había resaltado, pero, en resumen, me sentía satisfecho de adoptar la imagen de ese pequeño chino en la que no me reconocía, pero respecto a la cual he de confesar que sentía cierta predilección. "



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