El sentido del cine (fragmento)Serguei M. Eisenstein

El sentido del cine (fragmento)

"Todas las palabras han sido atravesadas, a la vez que todas las imágenes transformadas, a través de la intensidad imaginativa de un acto creador dominante. "Pensadlo bien", dice Abt Vogler del milagro análogo del músico:
Pensadlo bien, cada tono de nuestra escala en sí mismo es nada; está en todas partes del mundo; alto, suave, y todo está dicho: ¡Dádmelo para que lo use! Lo mezclo con dos en mi mente: ¡Y allí! Vosotros habéis escuchado y visto: ¡pensad e inclinad la cabeza!
Dad a Coleridge una vívida palabra de algún viejo cuento; que la mezcle con otras dos en su mente; y entonces (usando expresiones musicales) "con tres sonidos compondrá, no un cuarto sonido, sino una estrella". John Livingston Lowes.
En consecuencia, en el método actual de crear imágenes, una obra de arte debe reproducir el proceso por el cual, en la vida misma, aparecen imágenes nuevas en la conciencia y en los sentimientos humanos.
Hemos demostrado la naturaleza de esto en el ejemplo de las calles numeradas. Y es lícito esperar que un artista, al encarar la tarea de expresar una imagen por la representación de los hechos, recurra a un método exactamente igual a esa "asimilación" de las calles de Nueva York.
También hemos usado el ejemplo de la representación que origina el cuadrante de un reloj y revelado el proceso por el cual la imagen de tiempo surge como consecuencia de esa representación. Para crear una imagen la obra de arte debe contar con un método análogo: la construcción de una cadena de representaciones.
Examinemos más detenidamente este ejemplo.
En el caso de Vronsky, la figura geométrica no logró surgir como una imagen de tiempo. Pero hay casos en que lo importante no es percibir la hora de la medianoche cronométricamente, sino experimentarla en todas las asociaciones y sensaciones con que el autor desee evocar la prosecución de su plan. Puede ser la hora de la ansiosa espera de una cita, una hora de muerte, el momento de una funesta huida a medianoche, en otras palabras, puede estar muy lejos de ser una simple representación de la hora cronométrica.
En tal caso, de una representación de los doce golpes del reloj debe derivarse la imagen de la medianoche como una especie de "hora fatal", plena de sentido.
Esto puede ilustrarse también con un ejemplo -esta vez de Bel Ami, de Maupassant- que tiene el interés adicional de ser auditivo y de que el montaje puro, por el correcto método elegido para su realización, es presentado en el cuento como una narración de acontecimientos reales.
La escena es aquella en que Georges Dutoy (ahora escribe su nombre Du Roy) está en el coche esperando a Suzanne, quien ha prometido huir con él a medianoche.
Aquí las doce de la noche es en grado mínimo la hora cronométrica y, en grado máximo, la hora en que todo (o mucho, por lo menos) se arriesga. "Se acabó. Es un fracaso. Ella no vendrá."
Maupassant lleva así a la conciencia y a los sentimientos del lector la imagen de esa hora y de su sentido, a diferencia de una mera descripción de dicho momento de la noche:
Salió alrededor de las once, anduvo un rato, tomó un coche y se hizo conducir hasta la Plaza de la Concordia, cerca del Ministerio de Marina. De vez en cuando encendía un fósforo para ver la hora en su reloj. Cuando advirtió que se aproximaba la medianoche, su impaciencia se hizo febril. A cada rato se asomaba por la ventanilla. Un reloj lejano dio las doce, luego otro más cercano, después dos a la vez, por último, uno muy distante. Cuando éste dejó de sonar, pensó: "Se acabó. Es un fracaso. Ella no vendrá". Sin embargo había resuelto esperar hasta el alba. En estas cosas hay que ser paciente.
Oyó dar el cuarto de hora, luego la media, y las menos cuarto, y todos los relojes repitieron "la una" como lo habían hecho con la medianoche...
En este ejemplo vemos que cuando Maupassant quiso grabar en la conciencia y en las sensaciones del lector la cualidad emocional de la medianoche no se limitó a decir meramente que primero dieron las doce y luego la una. Nos obligó a experimentar la sensación de medianoche haciendo que en distintos lugares distintos relojes dieran las doce. Combinándose en nuestra percepción esos grupos individuales de doce campanadas son estructurados en una sensación general. Las representaciones aisladas son estructuradas en una imagen. Ello se efectuó a través del montaje. "



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