La torre del homenaje (fragmento)Jennifer Egan

La torre del homenaje (fragmento)

"Echó a andar, arrastrando la Samsonite y la antena parabólica un par de kilómetros montaña arriba, aunque las ruedas de la maleta se atrancaban en las rocas, las raíces de los árboles y las madrigueras. Su cojera tampoco ayudaba.
Todo el viaje había sido así: un problema tras otro, empezando por la salida del vuelo nocturno desde el aeropuerto JFK, cuando tras una amenaza de bomba habían tenido que remolcar el avión hasta un campo adyacente, rodeado por unos camiones con lucecitas rojas y mangueras enormes que resultaban reconfortantes hasta que uno comprendía que su objetivo era asegurarse de que la bola de fuego calcinara tan sólo a los pobres pringados que iban a bordo. Total, que Danny había perdido la conexión en Praga y también el tren que debía llevarlo al lugar donde se encontraba ahora, un pueblo con un nombre que sonaba alemán pero que no parecía que estuviera en Alemania. Ni en ningún otro sitio, de hecho: Danny no lo había encontrado en Internet, aunque tampoco estaba muy seguro de cómo se escribía. En una conversación telefónica con su primo Howie, que era el propietario del castillo y quien había corrido con todos los gastos para que Danny le pudiera echar una mano con la restauración, había intentado averiguar algunos detalles.
Danny: Hay una cosa que aún no me ha quedado clara. ¿Dónde está tu hotel, en Austria, en Alemania o en la República Checa?
Howie: Si quieres que te diga la verdad, ni yo mismo lo tengo muy claro. Esas fronteras cambian sin parar.
Danny (pensando): ¿En serio?
Howie: Además, recuerda que aún no es un hotel. De momento es sólo un viejo…
Se había cortado la línea. Danny intentó volver a llamar, pero ya no logró dar con él.
No obstante, los billetes llegaron a la semana siguiente (matasellos borroso): avión, tren y autobús. Y teniendo en cuenta que hacía poco que se había quedado sin trabajo y que debía marcharse rapidito de Nueva York a causa de un malentendido en el restaurante donde trabajaba, que le pagaran para ir a algún sitio (a donde fuera, incluso a la luna) no era una oferta que Danny estuviese en condiciones de rechazar. "



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