Estudios económicos y sociales (fragmento)Gumersindo de Azcárate

Estudios económicos y sociales (fragmento)

"El hombre, como todos los seres finitos, tiene un destino que cumplir conforme con su esencia y naturaleza; y siendo un ser armónico, que es como síntesis del universo, debe desenvolver armónicamente también sus facultades interiores y sus relaciones con la existencia toda; resultando de aquí para él todo un sistema de necesidades que le impulsan a procurarse lo necesario para satisfacerlas, y que llamamos bienes, cuando la exigencia conforma con la naturaleza del hombre, o como dice un economista alemán, cuando podemos calificar de verdadera la necesidad.
Pero estos bienes son de dos clases: hay unos que hacen relación a las cualidades y facultades de la personalidad humana, la vida, el honor, la dignidad, la libertad, el trabajo, etc., y que un jurisconsulto llama subjetivos y personales, y otros, que hacen referencia a las relaciones que mantiene el hombre con todos los órdenes de la existencia, que podemos denominar objetivos.
Son éstos: la ciencia, que, arrancando de una de nuestras facultades, y teniendo por fin el conocimiento, pone al hombre en relación con el orden todo del universo; el arte, mediante el cual aquél da forma y cuerpo a una idea bella, individualizándola y encarnándola en un objeto determinado; la industria, que obra asimismo sobre la Naturaleza, mas para procurar la satisfacción de las necesidades que directa o indirectamente a veces hacen relación a nuestro cuerpo; la religión, que responde a las exigencias que lleva consigo el reconocerse todo nuestro ser dependiente de Dios y con él íntimamente unido; el derecho, que hace efectivas las relaciones orgánicas de libre y recíproca condicionalidad que han de mantener necesariamente los hombres entre sí; y la moral, forma común de los fines todos del hombre, que exige de éste la pureza y el desinterés en los motivos que guían su voluntad.
Claro es que, si en la prosecución de cada uno de estos fines domina una facultad, en modo alguno se da aislada y como separada de las demás actividades del ser. El hombre, como ser racional, es, ante todo, uno; y por esto, donde quiera que se muestra su actividad, allí está con todas sus esencias, con toda su naturaleza, sin más diferencia que en unos casos predomina esta facultad, y en otros aquélla; por lo que tan fuera de razón está el que desconoce las relaciones inmediatas que guardan entre sí estos fines parciales, como el que pretende, sólo porque éstas existan, absorber los unos en los otros.
Pero el hombre, que encuentra en su conciencia la afirmación de su libertad y de su personalidad, descubre al propio tiempo un orden universal, que la razón le revela, y en el cual su destino particular se une y entrelaza con el de los demás hombres, y el de éstos con el de todos los seres; reconociéndose de este modo el individuo, no como el centro de la actividad toda de que se sirve para su fin particular, ni como el elemento pasivo que sirve de medio para el fin común, sino como ser a un tiempo sustantivo y finito, que al realizar su propio destino, recibiendo condiciones de los demás hombres y seres, las da a su vez, contribuyendo al cumplimiento del destino universal. "



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