Obras completas (fragmento)Alejandro Korn

Obras completas (fragmento)

"No basta emanciparse de realismo ingenuo hasta el punto de comprender el conjunto de las cosas como un fenómeno mental. Ésta es la parte más burda de la iniciación. Al realismo ingenuo, es menester perseguirlo en todas sus guaridas, sobre todo allí donde se oculta en formas larvadas. También el espacio y el tiempo, las dos magnitudes en que se encuentra el proceso cósmico, sólo se conocen como elementos de la conciencia, y su existencia real fuera de ella no es un hecho comprobado.
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El yo es la unidad persistente y estable que postulamos y a la cual referimos los momentos sucesivos del cambiante proceso psíquico. Fuera de toda duda, no existe sino en la conciencia. Y junto con el yo, una serie de hechos que le atribuimos: los estados afectivos, las voliciones y los juicios. Pero en manera alguna le atribuimos todo el contenido de la conciencia, pues ella comprende también la representación de un mundo que el yo conceptúa extraño y separa como lo externo de lo interno. Sin embargo, si este mundo está fuera del yo, no está fuera de la conciencia. Las sensaciones, que son sus momentos constitutivos, son hechos psíquicos y otra noticia no tenemos de su existencia.
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Punto de partida del conocer es el intuir. Entiendo en todo caso por intuición, el hecho evidente, el conocimiento espontáneo e inmediato constituido en unidad por la apercepción sintética. No agrego: sin elementos discursivos, pues esta condición ideal jamás se realiza; la intuición pura no existe. El análisis siempre descubre su complejidad, pero no puede llevarse la crítica al extremo de negar la base intuitiva del conocimiento, sin caer en el nihilismo y suicidarse por el absurdo.
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Basta, por otra parte, una breve reflexión, para convencerse de que todo concepto universal hipostasiado resulta en sí mismo contradictorio y absurdo, v.gr.: el tiempo, el espacio, la causa primera, etcétera. Los conceptos, como las palabras, son símbolos. La acción que soportamos o ejercemos, ésa ya no es un símbolo, es un hecho. El logos, el principio inmanente, ha tiempo dejó de ser palabra: no persista en considerarlo concepto racional, porque en realidad es razón eficiente, voluntad y energía. "



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