Historia Natural (fragmento) Plinio el Viejo

Historia Natural (fragmento)

"No faltan tampoco venenos terribles, como el de la «liebre», que en el mar Índico con el simple tacto provoca de inmediato vómitos fétidos y debilidad de estómago. En el mar Nuestro es una masa informe, parecida a la liebre sólo por el color. En la India, también por el tamaño y el pelo, sólo que mucho más duro; (tampoco) allí se coge viva. Es un animal igualmente maligno el pez araña, ponzoñoso por su aguijón de espina en el dorso. Pero jamás hubo nada más execrable que el aguijón que sobresale por encima de la cola del trigón, que nosotros llamamos pastinaca, de cinco pulgadas de largo: mata los árboles clavándose en su raíz, perfora las armaduras como el dardo, con la fuerza del hierro y el daño del veneno.
No percibimos que sufran epidemias todas las especies de peces en su conjunto, como los demás animales, incluso los salvajes. Pero que enferman individualmente lo pone de manifiesto la delgadez de algunos ejemplares, mientras que otros de su misma clase se cogen muy gordos.
De qué modo se reproducen los peces es algo que el interés y la curiosidad humana no consienten que se aplace más. Los peces se aparean restregándose los vientres con tanta rapidez que escapa a la vista; los delfines y los demás cetáceos de la misma manera, pero durante algo más de tiempo. El pez hembra sigue al macho en la época del celo golpeándole el vientre con su hocico; durante el desove los machos hacen lo mismo a las hembras, alimentándose de sus huevas.
El coito por sí solo no basta para la generación si, una vez echadas las huevas, los machos no las rocían con el semen vital dando varias vueltas en medio de ellas. Dicho semen no toca a todas las huevas, al ser tan numerosas; de lo contrario, los mares y estanques estarían atiborrados dado que cada útero concibe una cantidad innumerable. Las huevas de los peces crecen en el mar; algunas con suma rapidez, como las de las morenas, otras en un poco más de tiempo. Los peces planos a los que la cola no les estorba y los provistos de aguijón, así como las tortugas, se ponen uno encima del otro en el coito. Los pulpos lo hacen acoplando un tentáculo a las narices de la hembra, las sepias y los calamares por la lengua uniendo sus brazos y nadando en dirección opuesta; también paren por la boca. "



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