Gaudeamus (fragmento)José María Conget

Gaudeamus (fragmento)

"Antes de cumplir los veinte años, Miguel Zabala había descubierto con horror que era un hipócrita incurable. Durante largos insomnios revisaba la conducta de aquel individuo que le suplantaba y convertía su vida en un pastiche. ¿Había, en el breve puente que le separaba de sus actos, un punto concreto donde se verificaba la usurpación? O acaso, semejantes a un emisario que por desmoronamientos de la memoria o gratuita maldad fuera deformando su mensaje a lo largo del camino, las palabras y gestos de Miguel se revestían en su trayecto de intenciones oblicuas y, disfrazados de la desnudez primitiva para seguir fingiendo la inocencia que acababan de perder, se parodiaban a sí mismos en la debilidad del ademán resuelto, las invisibles comillas de la franqueza en la mirada, el falso aplomo de los labios. Cómo no avergonzarse de las traiciones de su voz, cuando hasta su propia imagen, si reflejada de repente en un espejo, le sobrecogía de extrañeza antes de irritarle por su torpe infidelidad a qué modelo clandestino. Ni siquiera a solas disfrutaba de ese alivio de la anfitriona de una fiesta que, al llevarse por fin los últimos invitados los rastros de su sonrisa, se entrega, sin tapujos, al malhumor y la jaqueca; por la noche, en medio de un ataque de angustia, bastaba con pronunciar mentalmente la frase "estoy angustiado" para que toda la situación se caricaturizara, lo que, a su vez, provocaba una segunda crisis en la que la impotencia por no estar convincentemente deprimido lo alzaba hasta las cumbres de la desesperación desde las que descendía a un insondable autodesprecio apenas una vocecita candorosa enunciaba: "estoy en las cumbres de la desesperación". Nada le parecía tan genuino como el silencio ni, quizá, tan imposible, ya que el simple enarcamiento de sus cejas era un derroche de retórica. Pensaba que, del mismo modo que se puede mentir diciendo la verdad -de hecho, él solía ser veraz pero mentía siempre-, había seudosilencios (los suyos) tan gárrulos como un chalán de feria. "


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