La filosofía de Bergson en España (fragmento)Fernando de los Ríos

La filosofía de Bergson en España (fragmento)

"Sintetizar una filosofía sin restarle comprensión, ni mermar, por la eliminación de razonamientos, la justificación de sus conclusiones, es de extraordinaria dificultad, porque el filósofo no suele ser retórico y sólo dice, por tanto, lo que ha menester para esclarecer sus afirmaciones. Esta dificultad es mayor a medida que es más sutil y fino el tejido ideológico y obra de sagacidad y análisis de la filosofía que se trata de exponer; porque no basta entonces la comprensión acababa de la posición en que se sitúa el filósofo, sino que se precisa, además, una exquisitez extremada en la elección de vocablos; éstos han de ser tan sugerentes que puedan hacer posible al lector darse cuenta de la intención que palpita en sus entrañas, del ansia ideal que los creara.
Exponer sobria y bellamente la Filosofía de Bergson era labor ardua, porque en ningún otro pensador moderno descuella tanto la cualidad de sutileza como en él, pues no hay tampoco quien como él luche y se afane por hacer inasible a los conceptos la esencia del espíritu; es preciso, pues, recurrir las más veces a la imagen y la metáfora para dar a entender lo que aspira Bergson a evocar. Todo ello lo ha logrado de un modo que no vaciló en calificar de admirable el profesor señor G. Morente. Sus excepcionales cualidades de expositor y de pensador, tan públicamente reveladas en sus lecciones sobre Kant en el Ateneo de Madrid, logran hoy con este libro encantador una consagración manifiesta; he aquí, sin duda alguna, un historiador futuro de la Filosofía.
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Su crítica del método matemático, llamémosle así, no le lleva, como a veces tiende a afirmarse, a ser adversario de la ciencia, no; el peligro primero de esta Filosofía, primer momento peligroso de todos los sistemas, se encuentra en la incomprensión de ella. Bergson pone de relieve la capacidad explicativa de los métodos científicos, o, lo que es lo mismo, de la conciencia, y su agudeza y extraordinario vigor analítico lo encamina a revelar la zona espiritual, que ni es ni puede ser explicada jamás, porque toda explicación es una labor discursiva y a fuer de tal una obra de reflexión, de conciencia, de conceptos. En la Crítica de la razón pura la frase crítica consistía en mostrar lo que no puede ser conocido por no caer dentro de la experiencia posible; mas al analizar Kant el intelecto y explicar por la cópula de la intuición sensible con los conceptos universales la "determinación" de la cosa, quedábamos satisfechos, pues lo ya "determinado" era totalmente conocido; restaba, sí, aquel ser trascendente con que entrábamos en relación y del que íbamos como arrancando predicados, la "cosa en sí", que se transformaba en nóumeno al ser considerada como concepto límite de lo conocido; la X nos inquietaba, no así lo que habíamos logrado que se desprendiese de la X, las determinaciones particulares. "



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