Religión y Estado en la España del siglo XVI (fragmento)Fernando de los Ríos

Religión y Estado en la España del siglo XVI (fragmento)

"La situación geográfica de España en el extremo oeste del Mediterráneo y en el extremo sur de Europa ha determinado, al menos en cierta medida, su hado histórico. Fue el último refugio para los grupos migratorios que vinieron del este a través del mar, porque más allá de España comenzaba el mare incognitum, el non plus ultra. Para la migración que procedía del norte, España era el final del Continente, el último paso en el camino o el alto en el cual se reparaban las fuerzas antes de saltar a la misteriosa África. A través de los tiempos antiguos, España recibió y absorbió fenicios, griegos, cartagineses, romanos y visigodos. Y si se acepta la tesis del gran historiador belga, Pirenne, la aurora de la Edad Media apareció en España cuando, con la invasión de los musulmanes en el siglo VIII, se rompió la unidad del mar Mediterráneo. Desde entonces se siguieron nuevas rutas, nuevos métodos comerciales, nuevas maneras de vivir.
Musulmanes y cristianos vivieron en España durante ocho siglos, y no sólo vivieron sino convivieron. Como una consecuencia de esta convivencia apareció la clase social de los mozárabes -cristianos que vivían bajo las leyes musulmanas- y la de los mudéjares -moros que vivían bajo las leyes cristianas-. Durante estos ocho siglos hubo épocas de lucha y de intolerancia y maravillosos períodos de comprensión y cooperación. Para probar esto último, basta recordar cómo, en el siglo VIII, se celebraban tres cultos -el cristiano, el mahometano y el mosaico- en el mismo templo, la mezquita de Santa María la Blanca de Toledo.
Pero políticamente España estaba dividida en muchos Estados, más o menos soberanos, más o menos tributarios unos de otros, conforme al poder militar y social de cada uno de ellos y a las especiales circunstancias. Tres eras de singular relevancia se manifiestan en las luchas entre cristianos y moros en España: la primera de ellas está representada por el siglo XI, en el cual Castilla, la central Castilla, tomó la dirección política de España bajo Alfonso VI, cuando este rey conquistó Toledo y se declaró a sí mismo Imperator Totius Hispaniae, con el beneplácito o con el silencio de los demás reyes y condes. "



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