De Architectura (fragmento)Marco Vitruvio

De Architectura (fragmento)

"Quienes piensan en la posibilidad de la existencia de manantiales en las cimas de las colinas, se ven defraudados al abrir pozos en una ancha extensión. Lo mismo sucede con una vasija de bronce que se llenara de agua no hasta su mismo borde, sino dos terceras partes de su capacidad y que se cubriera con una tapadera: al ponerla al fuego, el agua alcanza necesariamente una temperatura alta y, debido a su natural porosidad, al penetrar en ella el calor experimenta una expansión que llena por completo la vasija y además levanta con violencia su tapadera, como consecuencia del vapor; sigue subiendo y subiendo y acaba por desbordarse; pero si levantamos su tapadera los vapores se expanden al aire libre y recupera de nuevo su nivel anterior. Del mismo modo, cuando los manantiales de las fuentes se hallan oprimidos por angostos canales, las corrientes de aire empujan hacia arriba borbotones de agua y simplemente con dejar al aire libre estos canales, los borbotones pierden el aire por la porosidad que contienen los líquidos, recuperando su nivel natural. Todas las aguas calientes tienen propiedades medicinales, aun teniendo un sabor desagradable; se debe a que las aguas están muy recalentadas, lo que provoca que adquieran virtualidades añadidas. Las aguas sulfurosas son una buena terapia para las enfermedades de los nervios, ya que van consumiendo con su poder calorífico los humores nocivos del cuerpo humano. Las aguas aluminosas son muy efectivas cuando los miembros pierden su movilidad por una parálisis o por alguna enfermedad similar, pues, al circular por los poros abiertos, con la fuerza de su calor contrarresta la frialdad de los miembros atrofiados, que recuperan su motricidad primitiva. Las aguas bituminosas son un buen remedio como purgantes, pues al beberlas curan las enfermedades internas del cuerpo. Existen también unas aguas frías con elementos alcalinos -como son las aguas de Penna, en la tierra de los Vestinos; las aguas de Cutilio y otros lugares semejantes- que al beberlas actúan como purgantes al pasar por los intestinos e incluso reducen los tumores de las paperas. Donde hay minas de oro, plata, hierro, cobre, plomo y de otros minerales similares abundan las fuentes de agua, pero son de pésima calidad. Como las aguas calientes contienen azufre, alumbre y betún, al penetrar en el cuerpo recorren las venas hasta alcanzar los nervios y las articulaciones; al beberla, los endurece, inflamándolos. Por tanto, los nervios, hinchados por esta dilatación, reducen su longitud, ocasionando enfermedades como artritis o gota; se producen porque estas aguas saturan los poros de las venas con elementos durísimos, tremendamente pesados y muy fríos. "


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