Vidas de los mejores pintores, arquitectos y escultores italianos (fragmento)Giorgio Vasari

Vidas de los mejores pintores, arquitectos y escultores italianos (fragmento)

"Pintó Tiziano un Prometeo para la reina María; está encadenado al monte Cáucaso y el águila de Júpiter lo desgarra; también hizo un Sísifo en el infierno, cargando una piedra, y a Tizio con el buitre. Todas esas obras recibió Su Majestad, y con ellas un Tántalo del mismo tamaño, es decir de medida natural, en tela y al óleo. Pintó también una Venus con Adonis; esas figuras son maravillosas: ella está como desmayada y el joven, queriendo separarse de su lado, rodeado de sus perros, muy natural. En una tabla del mismo tamaño representó a Andrómeda encadenada a la roca y a Perseo que la libera del monstruo marino. No puede haber pintura más seductora que ésta; y lo mismo vale en cuanto a otra Diana que, estando a orillas de una fuente con sus ninfas, convierte a Acteón en ciervo. Igualmente pintó una Europa que cruza el mar a lomo del toro. Esas pinturas son muy apreciadas por el Rey Católico, por la vivacidad que Tiziano dio a las figuras, haciéndolas de colores tan vivos y reales. Pero bien es cierto que su técnica en estas últimas obras es muy distinta de la de su juventud; las primeras están ejecutadas con cierta finura y diligencia increíble y pueden ser vistas de cerca o de lejos; y las últimas han sido realizadas a grandes toques, gruesamente y a manchones, de modo que de cerca no se pueden ver, aunque de lejos parecen perfectas. Y este método ha sido causa de que muchos, queriendo imitarlo y mostrarse hábiles, han realizado torpes pinturas; eso ocurre porque si bien muchos creen que los cuadros de Tiziano están ejecutados sin esfuerzo, la verdad es otra, y se engañan; porque se conoce que están elaborados, pintados y repintados tantas veces, que el trabajo resulta evidente. Y dicha técnica es razonable, bella y estupenda, porque da vida a las pinturas, hechas con gran arte, y oculta el esfuerzo desplegado.
Hizo últimamente Tiziano, en un cuadro de tres braccia de alto por cuatro de ancho, a Jesucristo niño en el regazo de Nuestra Señora, adorado por los Magos, acompañados por buen número de figuras de un braccio de alto. Es una obra muy atrayente, lo mismo que la copia que él mismo ejecutó para darla al viejo cardenal de Ferrara. Otro cuadro, en que representó a Cristo ultrajado por los judíos y que es bellísimo, fue puesto en Milán, en una capilla de la iglesia de Santa Maria delle Grazie. Para la reina de Portugal pintó un Cristo flagelado, un poco más pequeño que el tamaño natural, que es muy hermoso. En Ancona, para el altar mayor de San Domenico, hizo un Cristo crucificado con Nuestra Señora, San Juan y Santo Domingo a sus pies, muy hermosos; lo ejecutó con su última técnica, hecha de manchas, como se dice ahora.
Después de realizar muchos otros cuadros religiosos y retratos, pintó para Monseñor Giovanni della Casa, florentino ilustre por su estirpe y su obra literaria, el bellísimo retrato de una noble dama amada por aquel señor cuando residía en Venecia. "



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