El materialismo histérico (fragmento)Xavier Velasco

El materialismo histérico (fragmento)

"No soy un vendedor, ni un negociante: vivo modestamente pero a plenitud. Por ello no me duele, ni me afrenta, ni me abochorna referirles el caso de un hombre que volvió de entre las sombras, que conoce el dolor y la tribulación, el miedo y la zozobra, la miseria y el extravío vital. Sí, señores, les habla un perdulario arrepentido, un cordero que en mala hora se extravió, un ser humano débil como tantos que pretendió seguir el camino más fácil y terminó rodando por el fango. Mi vida, amigos míos, era un despeñadero sin principio ni fin: los vicios, los excesos, las pasiones procaces y el diario desenfreno me arrastraban pendiente abajo hacia la nada. Sucedió así que al paso de los meses fui perdiéndolo todo: el trabajo, las amistades, el respeto, el apego, el amor de mis seres queridos. No exagero al confiarles que jamás antes vi un rostro tan envilecido como el mío. Sí, señor, sí, señora, un servidor cayó hasta lo más hondo, y ya se hallaba próximo a renegar del don de la existencia cuando llegó la luz a su camino. Yo se los digo ahora, amigos míos: ustedes nunca olvidarán la mañana de su primer encuentro con La Maja Barata.
¿Quién no quisiera un día poder trazar la línea que separa el pasado del futuro y decir: A partir de mañana seré un hombre completamente nuevo? Un mejor padre, una ejecutiva exitosa, un alumno superior, una más eficiente secretaria... Díganme, por favor, damas y caballeros, quién de ustedes no sueña con volver a empezar. En el amor, en la amistad, en lo moral, en lo profesional, díganme quién no quiere una segunda oportunidad, quién no toma la mano que ahora les ofrezco. Porque las criaturas del Señor cometemos errores, pero es por Su misericordia que podemos, en escasas pero preciosas ocasiones, enmendar el camino y enfilar por la senda del crecimiento mental, espiritual, afectivo, profesional. ¿No es verdad, joven estudiante, que usted a diario se propone ser un alumno excelente, un hijo agradecido, un novio fiel, un solidario amigo? Ustedes, señoritas, no me digan que desconocen la contrición, el desencanto, el agrio sentimiento de derrota que nos embarga cada vez que rompemos un buen propósito. No entendemos entonces que nos hemos perdido, que nuestro mismo miedo nos oculta cosas esenciales, y en tal estado anímico y espiritual no es posible cumplir satisfactoriamente con propósito alguno. "



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