Entre campesinos (fragmento)Errico Malatesta

Entre campesinos (fragmento)

"Se necesita, pues, primeramente, cambiar la organización social, cultivar toda la tierra, organizar la producción y el consumo en interés de todos, dejar el campo libre a la acción de todos los progresos adquiridos y por adquirir, ocupar toda la inmensa parte del mundo deshabitado aún, o casi, y cuando después, a pesar de todas las previsiones optimistas, se viese que la población tiende a ser realmente demasiado numerosa, entonces será ocasión, para los que vivan en aquella época, de pensar en imponer un límite a la procreación. Pero este límite deberán imponérselo todos, sin excepción para un pequeño número de individuos, los cuales no contentos de vivir en la abundancia a expensas del trabajo de los demás, quisieran ser ellos solos los que tuvieran el derecho ilimitado a procrear hijos. Por otra parte
mientras existan pobres, éstos no se impondrán nunca el límite, sea porque no tengan otro placer que el de generar, sea porque no pueden pensar en la escasez absoluta de los productos cuando tienen ante sus ojos una causa más inmediata de miseria, es decir, el amo, que se apropia de la parte del león. Cuanto más desgraciado es uno, más inseguro está del mañana, y, naturalmente, más imprevisor y menos se preocupa. Sólo cuando todo sea de todos y todos sufran igualmente, sólo entonces los hombres podrán, allí donde sea necesario, imponerse voluntariamente un límite que ningún poder humano lograría imponer a la fuerza.
Pero volvamos a la cuestión del reparto del producto entre el propietario y el trabajador; ¿qué es lo que daríais a aquellos que no hubiesen trabajado? A los propietarios, mientras son propietarios, no se les puede obligar a emplear gente de la cual no tiene necesidad. Este sistema, llamado participación o mediería, era bueno antes para el trabajo de los campos en muchas partes de la Europa meridional, y aun hoy en alguna parte de Italia, como en Toscana. Pero poco a poco irá desapareciendo; desaparecerá hasta en Toscana, porque los propietarios encuentran más ventajoso hacer trabajar a jornal. Hoy, además, con las máquinas, con la agricultura científica y con «productos que vienen del extranjero, adoptar el gran cultivo con obreros asalariados es para los propietarios una necesidad y aquellos que no lo adopten a tiempo, se verán reducidos a la miseria por la competencia.
En conclusión, para no alargarnos más, si se continúa con el sistema actual, se llegará a los siguientes resultados: la propiedad se concentrará cada día más en manos de unos pocos, y el trabajador será gradualmente arrojado a la calle por las máquinas y por los métodos rápidos de producción. Así tendremos a unos cuantos señores dueños del mundo: pocos trabajadores ocupados al servicio de las máquinas y criados y soldados que servirán para defender a los señores. La masa general, o morirá de hambre o vivirá de limosna. Principiase a tocar este resultado; la pequeña propiedad desaparece, los obreros sin trabajo aumentan, y los señores, por miedo o por edad hacia toda esta gente que muere de hambre, organizan las cocinas económicas y otras obras llamadas de beneficencia. Si el pueblo no quiere verse reducido a mendigar un plato de sopa a las puertas de los señores o del municipio, como sucedía antes a las puertas de los conventos, no tiene sino un solo medio: tomar posesión de la tierra y las máquinas y trabajar por su cuenta. "



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