La fábrica de sueños (fragmento)Ilya Ehrenburg

La fábrica de sueños (fragmento)

"Cuando apenas contaba veinte años, Alfred Hugenberg escribía versos. No eran muy buenos que digamos, pero estaban imbuidos de los sentimientos más sublimes:
El amor es hermano del alba.
El amor es amo y señor del mundo...
Más adelante, Hugenberg abandonó la poesía para dedicarse a menesteres mucho más serios: se convirtió en el director de las fábricas Krupp. Al hacerlo no traicionó, sin embargo, sus líricos antecedentes. Pronunciaba discursos: "Los ojos del emperador están fijos en nosotros... Los verdaderos benefactores de nuestro pueblo son nuestra disposición a la autodefensa y nuestra alegría combativa..." Así, cuando las fábricas Krupp servían armamentos a los enemigos, el dinero iba a parar a manos de los verdaderos alemanes. No se trata, pues, de un patriotismo vulgar, sino de un patriotismo profundo y largamente meditado, el patriotismo del señor Hugenberg.
Hugenberg no se contenta con el dinero y los honores. Además, se ocupa de la educación de su pueblo. Fundó un instituto que lleva el misterioso nombre de DINTA. El propio Oswald Spengler le dio su bendición, y contó con el apoyo de los directores de todas las corporaciones. El DINTA debe luchar contra el nefasto materialismo. Como es sabido, Hugenberg es idealista y su mayor deseo es que cada minero del Ruhr alcance las más elevadas cúspides espirituales. El DINTA edita el Diario de los mineros que se reparte gratuitamente a los obreros, construye colegios para los niños, organiza conferencias y espectáculos. El DINTA predica la utilidad de la paciencia, el trabajo, el ahorro y el patriotismo. Naturalmente, no se trata del tan complejo patriotismo más común, aquel que resulta comprensible al pueblo llano. "



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