Julio Jurenito (fragmento)Ilya Ehrenburg

Julio Jurenito (fragmento)

"Dos semanas después, al volver de París después de una cita con Ville, Nolvot no podía ocultar una sonrisa de plena satisfacción. La señora Nolvot, aunque parezca extraño, eligió a Aisha, y tampoco, a juzgar por el relato de nuestro ingenuo hermano, lo tuvo que lamentar. Según parece debió de alcanzar la felicidad absoluta. Pero la pareja, en vez de ocupar su tiempo libre, tras sus continuos encuentros con mademoiselle Ville y con Aisha, en continuar observando larvas y leyendo poemas, se entregaron a reflexionar sobre el amor espiritual y el no espiritual. Un día, el señor Nolvot le llevó a Ville una colección extraordinariamente interesante de larvas, halladas por él en las distintas clases de quesos, exigiéndole que compartiera con él su entusiasmo ante las tripas de estos seres. De este modo consiguió ahuyentar definitivamente y para siempre a su amante. La señora Nolvot por su parte decidió leerle a Aisha los sonetos sobre el amor de las ninfas griegas y cuando éste, arrullado por su voz, se durmió, ella empezó a sollozar: «No comprendes la belleza del espíritu...». Todo esto transcurrió más o menos ante nuestros ojos, ya que ni el señor Nolvot ni Aisha se distinguían por su discreción. «Aquí tenéis otro ejemplo más de la muerte de Eros —nos dijo el Maestro—. Nolvot quería a la vez los besos y una relación espiritual, y sacó del bolsillo sus larvas. Y todo porque está educado en la comprensión del sexo como algo bajo, no como el salón sino como el vestíbulo, y traicionando su propio cuerpo, su entusiasmo y su amor regresó a la señora Nolvot, para acariciarla sin pasión, sin deseo y sin alegría, sólo porque después de haber pasado la noche con ella, por la mañana se encontraba con una relación espiritual, dos microscopios y un librito de poemas encuadernado en terciopelo. "


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