Notre-dame-d'amour (fragmento)Jean Aicard

Notre-dame-d'amour (fragmento)

"Escucha, sueña... que son sirenas que vuelan hacia lo alto. Son más pequeñas que las palomas y sus plumas brillan con todos los colores del arco iris. No se sabe si su música emana de su garganta o simplemente procede de la vibración rítmica de sus alas. Él cree que su vuelo es más armonioso. Sus voces añaden una nota que, de vez en cuando, domina la melodía... Un día, dicen que alguien construyó un castillo y una granja y que la sirena, desde lo alto, se posó sobre un ramo de flores de tamariscos que los albañiles habían plantado en el extremo de un poste, una vez que completaron su tarea. Y el castillo y la granja hace mucho tiempo que fueron bautizados con el nombre que todavía llevan.
Entre la granja y el castillo, había una capilla decrépita en la que se decía misa, construida sobre el modelo de las chozas camarguesas. Las cabañas eran de arcilla seca, cubiertas de cañas y la capilla, de escombros y piedras planas, con dos techos uniformes, semejando la quilla de un largo barco, examinada por la extensión de una cruz que cedía hacia atrás. Como todos los árboles que pueblan la llanura de la Provenza inclinados por el mistral eterno en la misma dirección, un signo de protección del viento "magistral" sito ya en la cúspide de los templos romanos, resistentes cruces que impregnaban el ambiente de motivos religiosos, fuertes y resistentes y ahí siguen, inclinados, obstinados, como la incansable fe que triunfa en su pugna con los vientos. "



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