Todo lo que tengo lo llevo conmigo (fragmento)Herta Müller

Todo lo que tengo lo llevo conmigo (fragmento)

"Por la mañana no hay tiempo, pero tampoco nada que cambiar. El pan recién cortado parece igual. Para la noche cada rebanada se habrá secado de forma distinta, angulosa y recta o tripuda y curvada. La óptica del secado suscita la sensación de que tu pan te engaña. Esa sensación la tienen todos aunque no se engañen. Y el intercambio estimula la sensación. Se intercambia un engaño óptico por otro. Después, siempre sigues engañado, pero estás cansado. El cambio del pan propio por el pan de mejilla termina como ha comenzado, de repente. El alboroto se disuelve, la mirada se dirige a la sopa. En una mano sostienes el pan, en la otra la cuchara.
Solos en la manada, todos empiezan a estirar su sopa. También las cucharas son manada, y los platos de hojalata, y el sorber y el arrastrar de pies debajo de las mesas. La sopa calienta, vive en el cuello. Yo sorbo ruidosamente en alto, necesito oír la sopa. Me obligo a no contar las cucharadas. A ojo serán más de 16 o 19. Tengo que olvidar estas cifras.
Una noche el acordeonista Konrad Fonn hizo un trueque con Imaginaria-Kati. Ella le entregó su propio pan, pero él le puso en la mano un trocito cuadrado de madera. Ella lo mordió, se asombró mucho y tragó saliva. Nadie rió, salvo el acordeonista. Karli Halmen le arrebató la tablita a Imaginaria-Kati y la hundió en la sopa de col del acordeonista. A Imaginaria-Kati le devolvió su pan.
Todos caen en la trampa del pan. Pero nadie puede convertir el pan de mejilla de Imaginaria-Kati en su propio pan. Esta ley también forma parte del tribunal del pan. En el campo hemos aprendido a retirar los cadáveres sin horrorizarnos. Los desvestimos antes de que llegue el rigor mortis, necesitamos sus ropas para no helarnos, y nos comemos el pan que el muerto ha ahorrado. Tras exhalar el último aliento, la muerte es un beneficio para nosotros. Pero Imaginaria-Kati vive, aunque no sepa dónde está. Nosotros lo sabemos y la tratamos como si fuera propiedad nuestra. En ella podemos reparar lo que nos hacemos entre nosotros. Mientras ella viva entre nosotros, se podrá decir que somos capaces de muchas cosas, pero no de todo. Este hecho seguramente es más valioso que la misma Imaginaria-Kati. "



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