Ética, Ciencia y Técnica (fragmento)Mario Bunge

Ética, Ciencia y Técnica (fragmento)

"La ética normativa no se contentará con estudiar las opiniones de moralistas ni con discernir las pautas a que, de hecho, se ajusta la conducta de las distintas unidades sociales. Sobre la base de la ética descriptiva y de las demás ciencias del hombre, la ética normativa intentará la justificación pragmática y teórica de esas normas (véase el capítulo 8). Esto es, buscará las pautas que satisfagan determinados desiderata biológicos, psicológicos, sociales y culturales; procurará dar razón de cada desideratum y decidirá si es o no compatible con los demás desiderata; y estimará el grado de corroboración de las presuposiciones de las normas. En una palabra, la ética normativa determinará en qué sentido son valiosas o disvaliosas las diversas normas, y qué funda su adopción o su rechazo. Y elaborará reglas para adoptar, en circunstancias concretas, decisiones fundadas.
La ética normativa no debe concebirse como una rama de la filosofía sino como una nueva disciplina científica fundada sobre las ciencias del hombre: la antropología, la psicología y la sociología. La ética normativa debiera ser algo así como psicosociología normativa. Hayal menos dos motivos para reclamar la autonomía de la ética normativa respecto de la filosofía tradicional, esto es, separada del resto del conocimiento. Uno es que la ética normativa se ocupa de objetos concretos (personas en circunstancias materiales y culturales), por lo cual debe recurrir a la experiencia para convalidar sus principios. El segundo motivo es que las normas éticas son independientes de las cuestiones fundamentales de la filosofía tradicional. Por ejemplo, «No molestes al prójimo si no quieres ser molestado» es independiente de toda hipótesis ontológica o gnoseológica, e incluso independiente de la cuestión del libre albedrío: sea que se adopte el determinismo o se lo rechace, no se tendrá inconveniente en aceptar la posibilidad de la libertad práctica, y, con ello, de la posibilidad de elegir entre molestar al prójimo y dejarlo en paz. Lo que vale para la ética teórica vale, con mayor razón, para la aplicada.
A diferencia de las filosofías morales tradicionales, la ética normativa no se propondrá crear valores ni, en particular, virtudes: éstas se crean y se destruyen con prescindencia de la investigación ética. Baste recordar que el mundo moderno nacido en el Renacimiento cambió las virtudes teologales —Fe, Esperanza, Caridad— por las virtudes humanistas: conocimiento, acción, solidaridad, y que este cambio no fue obra de moralistas. Tampoco es la biología autora de la evolución de las especies. Pero, así como con ayuda de la biología se puede dirigir el curso de la evolución biológica, la ética normativa podría contribuir al desarrollo moral si cumpliera con sus cometidos de descubrir las pautas morales óptimas en relación con cada contexto historicosocial y con cada conjunto de desiderata, y de determinar el valor de verdad de las presuposiciones de las normas. Podría realizar, con ayuda del método y de los resultados de la ciencia, el sueño de los moralistas tradicionales. La trasmutación de los valores, fenómeno que ocurre en la sociedad de tiempo en tiempo y al margen de las especulaciones éticas, podría analizarse y aun hacerse racionalmente si la ética abandonara la etapa al química y pasara cabalmente a la etapa científica. Esto no la divorciaría de una política científica: esta aplicación práctica de la ética normativa sería un complemento de la política fundada en la sociología. Las aplicaciones de la ética normativa constituirían un aspecto de la ingeniería social, la sociotécnica que aborda los problemas sociales con ayuda de las ciencias sociales. "



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