El cine ¿puede hacernos mejores? (fragmento)Stanley Cavell

El cine ¿puede hacernos mejores? (fragmento)

"El descubrimiento de que el espectáculo de un ser humano que apalea a otro puede, en circunstancias apropiadas, hacer llorar de risa al público debe ser tan antiguo como la invención de aquello que conocemos con el nombre de "teatro". Por lo demás, es evidente que, aún durante las primeras décadas del siglo que acaba de terminar, la presentación de las diversas maneras en que los dioses, la naturaleza, el hombre o la máquina pueden hacer que los seres humanos pierdan todo control sobre sus cuerpos o las funciones de sus cuerpos ha sido el pan cotidiano del cine mudo. Los más grandes y célebres clowns del cine mudo (Charles Chaplin y Buster Keaton) hacían films -en un período en que los recursos del cine no tenían siquiera treinta años de antigüedad- que, combinando lo burlesco (slapstick) con el pathos inocente del amor y el deseo silencioso, han alcanzado cumbres absolutas en ciertas dimensiones del arte del cine. En lo que a mí respecta, eso está fuera de discusión. En cambio, aquello que sin duda resulta controvertido es la tesis según la cual las comedias de enredo matrimonial, en las dos décadas posteriores al advenimiento del cine sonoro, son dignas sucesoras de las mejores comedias del cine mudo y llevan el arte del cine a cumbres de realización diferentes y aún no superadas. Si bien en el libro La búsqueda de la felicidad concedo que los actores de las comedias de enredo matrimonial no están tan dotados para lo burlesco como sus contemporáneos Laurel y Hardy, W.C. Fields y los Hermanos Marx, sostengo que, en tanto films, las comedias de enredo matrimonial constituyen novedosas y fecundas exploraciones de sus medios de expresión, mientras que los clowns del sonoro son, por así decir, visitantes bienvenidos pero tardíos de ese medio de expresión, y que su actuación es esencialmente un último adiós a su arte. "


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