La vida y la muerte me están desgastando (fragmento) Mo Yan

La vida y la muerte me están desgastando (fragmento)

"Se parecía mucho a uno de esos rusos decembristas. La gente le miraba con reverencia mientras esperaba que se pusiera a cantar y yo, con una pezuña delantera sobre el tembloroso albaricoquero y la barbilla apoyada en la otra pezuña, me sentaba para disfrutar de una deliciosa representación vespertina por parte de aquel joven encantador. Apoyando su mano izquierda sobre el hombro izquierdo de Huzhu y descansando su barbilla sobre el hombro derecho de su cuñada, Baofeng miraba el rostro enjuto e iluminado por la luna de Chang, así como su pelo rizado. Aunque el rostro de Baofeng estaba oculto por las sombras, la luz de la luna revelaba una triste sensación de des-amparo en su mirada. En la granja hasta los cerdos sabían que Chang y la hija de Pang Hu, Pang Kangmei, que había sido destinada de la academia a los cuarteles generales de producción del condado, tenían una relación amorosa y, por lo que escuchamos, se iban a casar el primer día de octubre, el Día de la Fiesta Nacional. Ella vino a verle un par de veces mientras se encontraba en la granja. Era una mujer dotada de una preciosa figura y de unos ojos brillantes que además se negaba a mostrar los aires de una intelectual urbana, y causó una gran impresión tanto en la gente como en nosotros, los cerdos. Cada vez que Kangmei venía a la granja, inspeccionaba nuestra estación de producción —después de todo, trabajaba con ganado en los cuarteles generales de la producción— y daba un repaso a todos los animales de la granja, mulas, caballos, burros, bueyes. Yo estaba completamente convencido de que Baofeng sabía que Kangmei estaba a punto de casarse con Chang, de quien estaba enamorada, y de que Kangmei era consciente de los sentimientos que albergaba el corazón de Baofeng. Un día, al anochecer, las vi hablando bajo el albaricoquero torcido y observé cómo Baofeng apoyó su mano en el hombro de Kangmei y se echó a llorar. Kangmei, que también tenía lágrimas en los ojos, acarició la cabeza de Baofeng tratando de consolarla.
Nada de esto, por supuesto, tiene que ver con la historia que te estoy contando. De lo que verdaderamente quiero hablar es de aquella radio, un transistor marca Linterna Roja fabricado en Qing dao, que Chang Tianhong había regalado a Jinlong. Nadie dijo que fuera un regalo de boda, pero en realidad lo fue. Y aunque Chang se la regaló originalmente, había sido Pang Kangmei quien lo había traído cuando fue destinada a un puesto temporal en Qingdao y, aunque Jinlong al final se quedó con la radio, en realidad Pang Kangmei se la había dado personalmente a Huang Huzhu y le había explicado cómo se ponían las pilas, cómo se encendía y apagaba y cómo se sintonizaban las emisoras de radio. Gracias a mi afición a andar errante, lo vi la noche en la que se celebró la boda de Jinlong. Para el banquete de bodas, Jinlong la había colocado sobre la mesa con un farol que la alumbraba. Estaba encendida a todo volumen y habían sintonizado la emisora en la que mejor se recibía la señal. Todas las personas que trabajaban en la granja —niños y niñas, hombres y mujeres— se congregaron alrededor de ella para escucharla excitados. Todo el mundo quería tocar aquel objeto que evidentemente costaba mucho dinero, pero nadie tuvo el valor de hacerlo. "



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