Parada y fonda (fragmento)Vital Aza

Parada y fonda (fragmento)

"CAMARERO. —Señores, el amo me manda suplicar a ustedes un favor.
PALAU.— ¿Qué pasa?
CAMARERO.— Que si no tienen inconveniente, puede cenar con ustedes un caballero que acaba de llegar.
PALAU.— ¡Sí, sí! Que cene con nosotros. Aumentando las raciones.
EMETERIO.— ¡Que venga, que venga ese caballero! (A ver si éste me deja en paz. No se le puede hablar de nada sin que en seguida le dé a uno con el muestrario en las narices.)
CAMARERO.— (Desde el foro.) Por aquí, caballero, pase usted. Los señores son muy amables.
RUFINO.— (En traje de viaje y con una tortícolis del lado derecho.) Tengan ustedes muy buenas noches. (El Camarero pone la mesa.)
PALAU.— Felices.
EMETERIO.— Servidor de usted.
RUFINO.— ¿Están ustedes buenos?
EMETERIO.— Buenos, gracias.
RUFINO.— ¿Y las familias, están buenas?
EMETERIO.— Sin novedad, para servir a usted. (Es un chico muy fino.)
RUFINO.— Ustedes me perdonarán, pero un contratiempo en el viaje me obliga a molestarles.
PALAU.— ¡Oh! ¡Nada de eso!
EMETERIO.— ¿Dice usted que un contratiempo?
RUFINO.— Sí, señor: yo iba en el mixto para Madrid, cuando pocos momentos antes de llegar a esta estación empezó la máquina: ¡pi! ¡pi! ¡piiii! En fin, que a todos los viajeros nos chocó.
PALAU.— ¡Ah! ¡Vamos! ¡Ha sido un choque!
RUFINO.— ¡No, señor!
PALAU.— ¿Algún descarrilamiento quizá?
RUFINO.— Tampoco. Si luego resultó que no era nada; es decir, lo que pasaba era que no teníamos vía libre por yo no sé qué percance en el tren descendente, y que no podremos continuar el viaje hasta la madrugada; pero, ¡caramba! con tanto ¡pi! ¡pi! ¡pi! nos llevamos un susto horroroso.
EMETERIO.— ¡Ya lo creo!
PALAU.— ¡Ah! ¡Vamos! Entonces eso del cuello habrá sido del susto.
RUFINO.— No, señor; esto del cuello ha sido una señora...
PALAU.— ¡Hombre, eso sí que es raro!
RUFINO.— Una señora que venía en el mismo departamento que yo, y que, como la infeliz se mareaba, me suplicó que abriera la ventanilla, y ¡es claro! como yo iba así, de frente, me cogió la corriente de aire todo este lado.
EMETERIO.— Eso no vale nada; con unos friegas calientes...
PALAU.— Esas son las consecuencias de viajar sin las precauciones debidas. Recomiendo a usted el uso de las bufandas higiénicas, o de los renombrados cuellos de piel de lince, de castor o de conejo teñido... Yo puedo proporcionarle una variada colección.
RUFINO.— ¡Cómo! ¿Usted tiene?
EMETERIO.— ¡Sí, señor! ¡Este caballero tiene de todo! ¡Es comisionista!
RUFINO.— ¡Ah!
PALAU.—Pau Palau y Tomeu, representante de «Andreu, Grau y Riu», de Barcelona.
RUFINO.— ¡Ya! ¿Conque usted es comerciante?
PALAU.— Para servir a usted.
RUFINO.— Yo también lo soy, es decir, mi papá se ha empeñado en que me dedique a eso, y pienso establecerme dentro de unos días. Soy comerciante en ciernes. "



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