La campana de la unión (fragmento)Vicente Boix

La campana de la unión (fragmento)

"Pensativo estaba el rey don Pedro en su palacio de Valencia á pesar de su victoria.
Era el 22 de diciembre, y la noche era fría, oscura y silenciosa. El río Turia, que había tenido aquellos días un gran crecimiento, por efecto de las muchas lluvias anteriores, murmuraba lúgubremente al pie de la arboleda, que formaba la plaza del real alcázar; mientras el viento, agitando los pintados vidrios de la suntuosa estancia, aumentaba la soledad que rodeaba al monarca.
Se paseaba cabizbajo á lo largo del aposentamiento, deteniéndose alguna vez delante de la abundante hoguera que ardía en la chimenea.
Impaciente ya, ó fatigado de luchar con la pesadumbre de sus pensamientos, hizo sonar el címbalo y apareció un paje.
-¿Espera ya Felipe Boil?
-Sí, señor.
-Que entre, por el diablo.
Un momento después entraba el antiguo paje Boil.
-Señor.
-Tenía que hablaros.
-Mandad, señor.
-¿Han venido mensajeros de las tierras de Castilla?
-Sí, señor.
-¿Qué dicen?
-Que el señor rey don Pedro envía ya sus mesnadas, para que entren y talen las tierras de Aragón.
-Mal pariente, amigo desleal: ¿cree el caballero de la Padilla que no podremos hacer frente á un tiempo á sus huestes y á la revolución?
-Es que no os conoce, señor.
-¡Oh! nos conocemos los dos. O uno ú otro; tal es nuestra suerte. ¿Han salido ya las tropas que mandé contra él?
-Sí, señor.
-Si por fortuna suya llegara hasta aquí, ¿podría contar con Valencia?
-Hasta el último hombre.
-Para ese caso, quedáis vos encargado de la defensa; si es que os deja espacio el cuidado de la capilla que fundáis.
-Es que preparo mi sepulcro, esperando morir en defensa de vuestra alteza.
-Me sois leal: id, pues, á disponer para mañana el envío de nuevas tropas; y así que cumplamos Nos los deberes que nos impone la justicia, nos pondremos al frente de nuestros vasallos. ¿Vos quedaréis aquí para dirigir la defensa de Valencia?
-Cumpliré como quien soy.
-Os conozco, caballero sin par. ¿Han llegado los Jurados?
-Sí, señor.
-¿Y el Justicia?
-También.
-¿Vienen con sus insignias?
-No, señor.
-Bien: así podré tratarles como se merecen. Haced que entren.
Boil se retiró, y poco después se inclinaban delante del monarca cinco individuos, cuyos trajes revelaban las dos clases de nobles y plebeyos. "



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