El cuerpo humano (fragmento)Paolo Giordano

El cuerpo humano (fragmento)

"Tres miembros integran la comisión disciplinaria, según la denomina pomposamente el folio de convocatoria. Dos son externos: un sargento mayor y otro oficial que no lleva los grados, ambos con acento del sur; Egitto no los conoce. Sentado en el centro, la preside el coronel Matteo Caracciolo, a quien frecuenta desde hace tanto tiempo que lo suyo bien podría pasar por una amistad, pese a que se caracteriza por un cierto e insuperable desapego. Al menos de palabra, Caracciolo está de su parte. Si lo deja en sus manos —le ha dicho en privado—, todo irá bien, el incidente será rápidamente reabsorbido (ha empleado justo este término, «reabsorbido», como si fuera un traumatismo craneal). A renglón seguido, sin embargo, se ha negado a aclararle la naturaleza exacta de las acusaciones, como si eso lo incomodase. ¡Por supuesto que puede dormir tranquilo, teniente Egitto! Será sólo una sarta de estupideces, las habituales minucias típicas del ejército.
El coronel sigue tuteándolo ante los otros dos militares, pese a que a éstos esa falta de formalidad no parece gustarles. Ha abierto la sesión dejando claro que en su opinión es de todo punto insensato desenterrar unas circunstancias que se remontan a hace más de un año, cuando ya está hablándose de una nueva misión para su brigada. Pero ¿qué pueden hacer? Los tiempos de la burocracia no coinciden forzosamente con los de los hombres, mejor dicho, casi nunca coinciden.
En la sala sofocante, ocupada casi por completo por la mesa rectangular de madera oscura, el aire está viciado. A Egitto se le cierran los ojos. A pesar de las palabras de ánimo, ha pasado la noche sin dormir y ahora está desfallecido, aniquilado, presa del mismo mal humor de los peores días antes del tratamiento. Teme que no sea una mañana adecuada para una investigación sobre él; el cansancio lo hace siempre poco propenso a las componendas. Además, se ha dado cuenta ya de que le gusta esa libertad que la vida concede en ocasiones de ponerlo todo patas arriba en unos segundos. Antes aún de que entren de lleno en la materia, está seguro de que encontrará la manera de liarla bien. "



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