Más allá de la mitad de la vida (fragmento)Sony Labou Tansi

Más allá de la mitad de la vida (fragmento)

"A Sylvian Mbemba. Porque a través de su fábula no dejé de decirme a mí mismo, ¿qué pensarán de esto mis ancestros? A Henri Lopes también porque cuando todo está dicho y hecho yo sólo he escrito un libro.
Chaïdana rememoraba estas escenas cada noche, como si recomenzaran de nuevo, como si en el mar del tiempo ella regresara a ese puerto donde muchos corazones fueron anclados a muchos nombres. Ella se ha convertido en un retal de humanidad entre dos mundos: el mundo de los muertos y el de los que no están completamente vivos, como solía decirse a sí misma.
Al día siguiente, el teniente volvió a citarlos para sentarse ante una mesa redonda en la que estaba dispuesta la comida del mediodía. Todas las tardes, Chaïdana revivía toda la historia, siendo presa de un amargo sentimiento de déjà vu, reviviendo dos veces las mismas secuencias. Ocho cubiertos de plata y uno de oro habían sido colocados sobre la mesa. Chïadana y el Guía Provincial, su madre y tres hermanos se hallaban sentados los unos frente a los otros. El paté de pescado, perfectamente sazonado, se dispuso en medio de las fragantes botellas de Champán. Frente al cubierto de oro, humeaba perennemente de la carne vendida en las cuatro estaciones, rodeada por cuatro vasos de champán Providencia, la única marca estimada por el Guía Provincial y que llevaba el siguiente eslogan: “Embotelladlo por Su Excelencia Matéla Pené Loanga. "



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