Pasaje de lágrimas (fragmento)Abdourahman Waberi

Pasaje de lágrimas (fragmento)

"Hace tres días que estuve allí. Regresé a Yibuti por motivos meramente profesionales, no para darme un festín en el banquete de la nostalgia o para reabrir heridas ya cicatrizadas. Tengo veintinueve años y sólo he firmado un contrato con una empresa norteamericana; me pagarán generosamente. He de entregar los resultados de mi investigación y éstos no pueden dejar de satisfacer su pantagruélico y desmedido apetito: un archivo completo, con sus notas, mapas, croquis y fotografías, todo ello dispuesto para ser entregado en la oficina de Denver lo antes posible. Tengo algo menos de una semana para finiquitar este asunto. Me pagarán con dólares canadienses transferidos a mi cuenta de Montreal. Luego, la empresa ya no me cubrirá. Su consejero legal me dejó muy claro, frunciendo el ceño como Frida Kahlo, que será llevado a cabo por mi propia cuenta y riesgo. Me deseó buena suerte, giró sobre sus talones y se marchó. Me encaminé al aeropuerto con mi pequeña maleta de viaje.
Así que aquí estoy ahora de misión en mi tierra natal, la tierra que no quería o no podía darme todo lo que necesitaba. He de admitir que no poseo talento para la tristeza. Odio las despedidas y los reencuentros. Odio el universo de los sentimientos. El pasado me interesa menos que el futuro y mi tiempo es muy precioso. Tiene justo el color de un dólar. En el mundo del que procedo, el tiempo no se elonga ante ti en medio de la niebla. El tiempo es dinero. Y el dinero mueve el mundo. El dinero se halla en el mercado de valores, con sus continuos flujos de píxeles, algoritmos, cifras, materias primas, productos manufacturados, índices calificativos, ideas, sonidos, imágenes o modelos de simulación que aparecen en pantallas repartidas por todo el mundo. Es la fuerza que da vida al Universo, de modo que se trata de aniquilar la competencia y acaparar el codiciado mercado. "



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