El lento olvido de tus sueños (fragmento)Óscar Collazos

El lento olvido de tus sueños (fragmento)

"Jamás me quisieron creer y eso era lo que dolía, lo que después de todo me iba dando rabia hasta que decidí no volver a abrir la boca para nada, tragarme mis sueños, mis visiones, todas esas cosas que se me iban presentando, un hombre tragándose una culebra, metiéndosela por las narices, por las orejas, acariciándole los ojos, enroscada en sus brazos, perdiéndose en su vientre y resurgiendo en su espalda: siempre recordaré a ese hombre; todo el mundo lo recordará porque él siempre estaba en el centro de la placita con una cantidad de gente viendo sus juegos con la culebra, oyendo sus palabras, cuando después empezaba a vender el ungüento.
[...]
Recuerdo que un día, al despertarme, sólo quedaba la idea de una mano que quería agarrarse de algo, y era mi mano, cuando frente a mi había un abismo en el que tenía que arrojarme pues el negro me perseguía, el negro me había perseguido con su linterna durante muchas cuadras y yo sentía miedo, tenía pavor, pensaba que me agarraría en un instante, sentía que el cuerpo se me ponía bando, bando, blando, que las piernas me temblaban, que se me ponían húmedas las piernas y la humedad bajaba hasta las rodillas, sentía que me mojaba, que en el vacío la lluvia era más recia, me lavaba y, ya precipitado en ese vacío, el grito se hacía más largo.
[...]
La segunda vez del sueño, decía, tuve que tratar de recordarla: sólo sabía al día siguiente que había vuelto a aparecer la misma cara del negro con la misma capa y la linterna esta vez enceguecedora. No dije nada. Me desperté asustado y comí sin ganas. Cuando llegue a la escuela se van a dar cuenta del miedo que tengo, pensé. "



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