Abdalazis y Egilona (fragmento)José de Vargas Ponce

Abdalazis y Egilona (fragmento)

"Teudis. Cedió Ervigio al pesar. La cruda nueva que Egilona mancilla su recato abrevió su vivir. ¡Ah! del amigo es el último á dios dolor insano! (Fatal secreto con que el alma lidia en los umbrales de la acerba muerte ¡Ó Teudis! sabe. Mi infernal envidia violó tu fé con la traición más fuerte. Muerta mi hija, hizo mi perfidia de la Puya creer la adversa suerte. De Egilma eres padre. Al pesar fiero de revelar tu horror siento que muero. ¡0 siglo de Witiza! ¡O raza impía! ¿Que linaje de crimen deja intacto tu sed de iniquidad?... Ervigio, Ervigio, ¡tú delincuente! ¡Tú tan doble y falso! ¡En qué crítico punto me devuelves tu robo! ¡O desleal!... ¡Y como el hado fiero se encona, cuando tal alivio en hiel envuelto y en ponzoña hallo! La hija inocente que lloraba muerta me ofreces viva de -maldad dechado. Mi pena antigua pasa á vilipendio i todo junto. La opinión hollando mí hija serena, labra nuestra infamia á faz del mundo. Sin pudor ni empacho mi honor lleva á perpetuo vituperio, la nación toda á grillos y cadalsos... Patria y honra se ligan contra ella. Padre de un pueblo en general quebranto, y padre de una" furia, el doble empeño temblar hiciera miembros menos flacos. ¡Quien me diese morir ante tus fosos patrio real! ¡Ó bienaventurados los que sepulta el Betis! ¡Los que yertos, volvieron turbio con su sangre el Tajo!... Aquí de mi valor. Mi patria y honra un sacrificio piden necesario: si sangriento, si atroz, no sin ejemplo si no menos costoso, menos bravo. Virginia era inocente. ¡Por que un godo huirá la senda que le abrió un romano? Ya no atiendo otra voz. Conozca el mundo lavé mi honor en donde le mancharon.
[...]
Egilona. En el trance infausto, en el colmo, señor, de mi amargura al cielo que invoqué, rendida alabo, pues dispensó á mi angustia tu presencia, llorar contigo, lamentar mi estrago. ¡Irreparable pérdida de un padre!
[...]
Egilona. ¡Terribles rasgos! Naturaleza dentro de mi misma veces sin cuento con impulsos raros me revelaba tan feliz misterio. Ella el respeto sumo con que os amo alcanza sola: ella el sumo gozo al enlazar tus paternales brazos. "



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