La noche buena de Periquín (fragmento)Isidoro Fernández Flórez

La noche buena de Periquín (fragmento)

"Pero no creáis que Periquín es uno de esos granujas que viven y crecen abandonados en las calles, con el sello de la abyección en la frente desde su más tierna edad predestinados para el vicio y el crimen. Es pobre, es solo y está desamparado; pero en sus grandes ojos azules, hechos a llorar desde el nacer, llenos de miedo hacia los hombres y las cosas del mundo, transparentase la serenidad de un alma todo dolor y toda inocencia.
¿Por qué Periquín se encuentra en la calle y no en la buhardilla de Roque? O ¿por qué Roque no» está, como de costumbre, al lado de Periquín?
Periquín no era hijo, ni quizás pariente de Roque; era sólo su víctima. ¿Desde cuándo estaba con el ciego? No lo sabía. Sabía únicamente que Roque le pegaba todas las noches cuando volvían de pordiosear, el uno hambriento y lloroso, el otro blasfemador y borracho. Se acordaba de que un día huyó de casa del ciego, y que los vecinos del barrio le cogieron y le entregaron á Roque, el cual le agarró por la nuca y á correazos le puso la espalda en carne viva, para precaver así cualquier arranque de independencia... Se resignó, pues, á vivir temblando bajo el poder del ciego, Y ¿á dónde hubiera ido él con sus ocho años y su historia desconocida, vestido de harapos, lleno de miseria, deshecho en lágrimas? "



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