Nos vemos allá arriba (fragmento)Pierre Lemaitre

Nos vemos allá arriba (fragmento)

"A Albert tampoco le gustaba aquel pelo negro tan ensortijado por todas partes, incluso con mechones que le brotaban del cuello bajo la manzana de Adán. Seguramente, en tiempos de paz se debería afeitar varias veces al día para no despertar sospechas. Aunque es cierto que existían mujeres de aspecto viril, feroz, masculino, vagamente español. Incluso sin mencionar a la propia Cécile, Albert no era capaz de soportar al teniente Pradelle. Desconfiaba. Porque amaba el peligro. Le encantaba todo lo relacionado con el ataque, el asalto y la conquista. Desde hacía algún tiempo, de hecho, parecía menos atractivo de lo habitual. Era evidente que la posibilidad de un armisticio ofendía su fervor patriótico. La idea del fin de la guerra arruinaría al teniente Pradelle.
Manifestaba con impaciencia sus inquietudes. La falta de entusiasmo de los soldados lo exasperaba. Cuando caminaba entre las trincheras y se dirigía a los hombres, dotaba a su discurso de tanto entusiasmo como era capaz, evocando la necesidad de un último golpe de gracia al enemigo, la respuesta de su soldada, apenas un leve gruñido, mientras sentían el peso su nariz punzante sobre sus botas. No se trataba sólo del miedo a la muerte, sino de la idea de morir ahora. Morir el último, se dijo Albert, no es como morir el primero. "



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