Historia de un bribón dichoso (fragmento)Francisco Cutanda

Historia de un bribón dichoso (fragmento)

"En el crítico trance en que se hallaba, Tortosa hubiera ofrecido aun mucho más de lo que concedía, reservando para después de pasado el riesgo combinar las cosas de manera que quedasen reducidas á lo justo. Con esto, púsose en pié para despedirse, porque en realidad era hombre que no podía desperdiciar un solo momento en su vida trabajosa y asendereada; más si por su parte había concluido con don Eustaquio, no este con él, lo cual le demostró de seguida diciéndole:
—¿No recordáis, Sr. Tortosa, haber suscrito un pagaré á favor de alguna persona, y con plazo que ha de cumplir dentro de treinta días?
Á semejante pregunta, que llevaba trazas de interpelación, quedó por lo pronto Tortosa sin saber qué contestar; dirigió á D. Eustaquio una mirada profunda é investigadora, como queriendo acertar con todo el significado que pudiese tener lo que de él se inquiría, y después de esto contestó:
—En el curso de mis inmensos negocios extiendo tantos pagarés, y muchos de ellos en blanco, que no me es dable recordarlos. Así tampoco me es posible contestar á vuestra pregunta. ¿Me permitiríais que á mi vez inquiriese por qué me habéis hecho esa pregunta?
—En el curso de mis inmensos negocios suelen hacerme tantos encargos, que no me es posible recordar ahora quién me indicó que os hiciera la pregunta.
A esto dijo Tortosa tocándole en el hombro:
—D. Eustaquio; veo que el ave es un águila imperial.
—Y yo veo que la serpiente saca ventaja á la de Eva.
—Buscaré en mis libros, por si me dan noticia del pagaré á que aludís.
—Y en mis apuntes yo, por si está en ellos la persona del encargo.
—Me han hablado del extravío de un pagaré que absolutamente recuerdo. Sin que parezca, no lo pago sobre su palabra á nadie. Mañana parecería j y tendría que duplicar el abono.
—Me han hablado también del hallazgo de otro pagaré en blanco. Creo haber oído decir que el que lo encontró, mediante una buena gratificación, lo devolvería, y me inclino á que os lo entregue, porque nadie mejor que vos podrá conocer al dueño para devolvérselo.
—Pues cuando os parezca hablaremos despacio del negocio.
-Ya os avisaré. "



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