Viaje al interior de Persia (fragmento)Adolfo Rivadeneyra

Viaje al interior de Persia (fragmento)

"A las diez y media llegamos á Pol teng (puente estrecho), nombre que se dio á aquel sitio por haber existido sobre el río Querjé un puente, de cuyo único ojo sólo quedan los arranques, pero que hoy está reemplazado por otro de troncos de árboles cubiertos con malezas y tierra, aunque las rocas por donde el río se abre paso á unos quince metros de profundidad están tan próximas, que persona ágil pudiera salvarlo de un salto. Desde aquel puentecillo contemplé el lúgubre aspecto del Querjé, corriendo por espacio de medio quilómetro entre desnudos peñascos, como por estrecho y oscuro callejón, siendo evidente que el río es posterior á la roca hendida por las aguas. Estas, en el período de las lluvias, cubren ambas orillas, inclinadas 15º al O., y en tal disposición, que sus planas cumbres son prolongación una de otra, descubriéndose, entre multitud de grietas, troncos petrificados de una misma especie.
En el trayecto de Pol teng al río Zal no hallamos otra cosa digna de notarse que la estructura desigual del terreno, difícil de atravesar; por todas partes se descubren grandes zonas de yeso, y en muchas, el curso de las aguas; desmoronándolas, deja al descubierto restos vegetales y capas de rocas sucesivamente más consolidadas y compactas. En las cercanías del Zal el terreno se halla cubierto de piedras arrastradas de las montañas próximas, en las que apenas se ve otra vegetación que tal cual sen ó mata silvestre. "



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