Freud en cifra (fragmento)Leonardo Castellani

Freud en cifra (fragmento)

"De la afectividad compensada nada diré, pues es la de todos nosotros en general.
Mas incluso para obtener una buena compensación es preciso un poco de sublimación. Y como en el mundo de hoy han sido destruidos casi todos los aparatos de producir sublimación casi del todo (como notan casi todos los grandes psicoanalistas) por eso hay tantas neurosis en el mundo; y casi todos los hombres han contraído una nueva, la neurosis de la Tercera Gran Guerra.
El párrafo anterior es el párrafo del casi; pero el casi o lo que deja el casi vale mucho.
Es notable el estudio que hace E. Fromm en "Escape from freedom" de las condiciones psíquico-sociales favorables del Medioevo, quebradas y paulatinamente eliminadas según él por la Reforma protestante seguida de la Revolución Francesa. La nueva "libertad" produjo un crecimiento de la riqueza; y a la vez, de creciente SOLEDAD personal, debido a la lucha individual que se hizo necesaria, traduciéndose este conflicto en la aparición de la angustia y el aumento de las neurosis (Hecho constatado en el siglo XVII por Santa Teresa en sus "Fundaciones"). Durante la Edad Media existió un orden social y moral que prestaba significación y asiento a la vida humana. Ahora surgían "la duda y el escepticismo como el designio de la vida" -dice Fromm. Entonces el hombre se sentía integrado y tranquilo en el seno de una "Iglesia" infalible; "ahora tiene que enfrentarse con Dios o con la Nada - a solas". Por todas partes se enfrenta a fuerzas enormes: Dios, los competidores y las fuerzas económicas impersonales. Fromm, lo mismo que Weber y Sombart, atribuye al calvinismo la formación actual del capitalismo.
Leeré, para acabar, un párrafo sensato de Freud (el cual a lo mejor no fue tan negro como lo he pintado) también acerca del "casi":
"Es de balde que digamos y redigamos -dice Freud en "El porvenir de una ilusión" -que el intelecto humano es impotente enfrente de los instintos del hombre; y que tengamos razón en decirlo; hay empero una cosa extraña en esta impotencia; la voz del intelecto es débil, pero no cesa jamás hasta hacerse oír. Y después de desaires y rechazos repetidos e innumerables, al final tenemos que oírla. Este es uno de los poquísimos apoyos para ser optimistas en cuanto al porvenir de la pobre especie humana. Es casi único, pero no es de poca importancia".
El sensualista empedernido que fue Freud sufrió toda la vida a su pesar la nostalgia del intelecto puro. Lo que dice aquí acerca du terca tenacidad, se parece bastante a un pasaje del Libro de la Sabiduría. "



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