Mi querido Mijael (fragmento)Amos Oz

Mi querido Mijael (fragmento)

"Mijael coge dos autobuses cada mañana para ir a la universidad. La cartera que le compró su padre como regalo de boda ya está ajada y desgastada, porque era una cartera de la época de carestía, hecha con un material de imitación. Mijael no me permitía regalarle una nueva: esa cartera tenía un valor sentimental para él.
Con dedos fuertes y precisos, el tiempo destruye los objetos inanimados. El tiempo es poderoso.
Mijael lleva en la cartera los apuntes para sus clases, que suele numerar con letras latinas y no de la forma convencional. También lleva en la cartera, ya sea verano o invierno, la bufanda de lana que le hizo Malka, mi madre. Así como las pastillas para la acidez. Últimamente Mijael tiene algo de acidez, sobre todo antes de la hora de comer.
En invierno mi marido sale con una gabardina azul grisáceo a juego con el color de sus ojos y un sombrero cubierto con una funda de plástico. En verano lleva una camisa ligera de cuadros, sin corbata, bajo la cual se insinúa su cuerpo peludo y delgado. Aún lleva el pelo exageradamente corto, casi al cero, como si fuera un deportista o un oficial del ejército. ¿Había deseado Mijael alguna vez ser deportista u oficial del ejército? ¡Qué poco sabe una persona de otra! Aunque se esté atento. Aunque no se olvide nada.
No conversamos mucho entre nosotros las tardes normales: pásame, por favor, toma, apresúrate, no ensucies, ¿dónde está Yair?, la comida está lista, ¿te importaría apagar la luz del pasillo?
Por la noche, después de las noticias de las nueve, el uno enfrente del otro en los sillones, pelamos fruta y nos la comemos: Khrushchev machacará a Gomulka y Eisenhower no se atreverá. ¿De verdad el gobierno pretende cumplir eso? El rey de Irak es una marioneta en manos de los jóvenes oficiales. Las próximas elecciones no producirán grandes cambios.
Luego, Mijael se sienta junto a su escritorio y se pone las gafas de cerca. Yo enciendo la radio, bajo el volumen y escucho música. No conciertos, sino música de baile que emite una emisora extranjera y lejana. A las once me voy a la cama. En una de las paredes está oculta una tubería. Los ruidos del fluido interior. La tos. El viento.
Cada martes, al volver de la universidad, Mijael suele pasar por el centro de la ciudad y reservar en la agencia Kahana dos entradas para el cine. A las ocho de la tarde nos vestimos y a las ocho y cuarto nos vamos. El joven y pálido Yoram Kamnitzer vela el sueño de Yair cuando Mijael y yo vamos al cine. A cambio yo le ayudo a preparar los exámenes de literatura hebrea. Gracias a él no he olvidado todo lo que estudié de joven. Leemos juntos artículos de Ahad Haam y analizamos las diferencias y semejanzas entre sacerdote y profeta, cuerpo y alma, esclavitud y libertad. Todas las ideas están dispuestas en parejas simétricas. Ese orden me agrada. También Yoram opina que la profecía, el alma y la libertad nos incitan a liberarnos de las ataduras de la esclavitud y del cuerpo. Cuando alabo alguno de sus poemas, una chispa verde atraviesa los ojos de Yoram. Sus poemas están escritos con pasión. Elige palabras y expresiones que no se utilizan a diario. Una vez le pregunté qué significaba la expresión «amor ascético» que aparecía en uno de sus poemas. Yoram me explicó que, al parecer, hay amores que no dan la felicidad a las personas. Entonces repetí la frase que le había oído decir a mi marido hacía mucho tiempo sobre que la emoción se hincha como un tumor maligno cuando las personas están satisfechas y ociosas. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com