Brecht: ensayos y conversaciones (fragmento)Walter Benjamin

Brecht: ensayos y conversaciones (fragmento)

"El poeta toma partido a favor del niño. Tienen que ocurrir las más absurdas casualidades -según él- para que el niño sea realmente perjudicado por su falta de limpieza. No sólo porque el emperador no se molesta todos los días en subir los siete peldaños, sino porque tendría que elegir como escenario de su aparición una casa en la que no se encuentra ni siquiera una toalla. La dicción entrecortada del poema da a entender que semejante coincidencia de casualidades sería propia de un sueño.
Tal vez sea lícito recordar a otro partidario o defensor del niño sucio, a Fourier, cuyo falansterio no sólo fue una utopía socialista, sino también pedagógica. Fourier divide a los niños del falansterio en dos grandes grupos: las petites bandes y las petites hordes. Las petites bandes tienen que ver con la jardinería y otras obligaciones agradables. Las petites hordes deben dedicarse a las tareas más sucias. Cada uno de los niños puede optar libremente entre estos dos grupos. Los que se decidían por las petites hordes eran los más respetados. Ningún trabajo podía emprenderse en el falansterio, sin que ellos intervinieran; bajo su jurisdicción estaban los malos tratos a los animales; tenían ponies, montados en los cuales atravesaban el falansterio en fogoso galope y, cuando se reunían para el trabajo, la señal era dada por una ensordecedora confusión de voces de trompetas, sirenas, campanas de iglesias y tambores. En los integrantes de las petites hordes veía Fourier cuatro grandes pasiones en actividad: la soberbia, la desvergüenza, la insubordinación. Pero la más importante de todas era la cuarta: le gout de la saleté, el gusto por la suciedad. "



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