La reticencia de Lady Anne (fragmento) Saki

La reticencia de Lady Anne (fragmento)

"Lady Anne mantuvo su defensiva barrera de silencio. Displicentemente, el pinzón real colmó el intervalo con un aire de Ifigenia en Táuride. Egbert lo reconoció inmediatamente, ya que era el único aire que silbaba el pinzón y había llegado a sus manos con la reputación de silbarla. Tanto Egbert como lady Anne hubieran preferido algo de The Yeoman of the Guard, que era su ópera favorita. En materia de arte tenían un gusto similar. Ambos se inclinaban por lo sincero y explícito en arte; un cuadro, por ejemplo, que lo dijera todo por sí mismo, con la generosa ayuda de su título. Un corcel de guerra sin jinete, con el arnés en evidente estrago que irrumpe dando tumbos por un patio lleno de pálidas y desfallecientes mujeres y con la anotación, al margen, de “Malas noticias”, sugería a sus mentes una meridiana interpretación de catástrofe militar. Les permitía apreciar lo que se trataba de transmitir y explicárselo a sus amigos de inteligencia más obtusa.
El silencio se prolongaba. Por regla general, el enojo de lady Anne se tornaba articulado y acentuadamente voluble al cabo de cuatro minutos de mutismo introductorio. Egbert tomó la jarra de la leche y vertió parte de su contenido en el platillo de Don Tarquinio; como el platillo ya estaba lleno hasta los bordes el resultado fue un patético rebosamiento. Don Tarquinio lo contempló con un sorprendido interés que se desvaneció en una artificiosa impasibilidad cuando fue requerido por Egbert para acercarse y engullir parte de la sustancia derramada. Don Tarquinio estaba preparado para desempeñar muchos papeles en la vida pero el de aspiradora en la limpieza de alfombras no era uno de ellos. "



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