Todo un hombre (fragmento)Tom Wolfe

Todo un hombre (fragmento)

"El padre de Inman había levantado una compañía farmacéutica en una época en que ni siquiera era un sector conocido; e Inman la había convertido en un conglomerado químico, Armaxco. En ese momento no le hubiera importado estar en el pellejo de Inman. Armaxco tenía tal magnitud, estaba tan diversificado e implantado, que se hallaba a prueba de ciclos. Seguramente Inman podía echarse a dormir durante veinte años, y Armaxco seguiría resoplando y acuñando dinero. De todos modos, Inman no tenía intención de perderse un solo segundo de actividad. Le gustaban demasiado aquellas reuniones directivas, le gustaba demasiado estar en el estrado en todos aquellos banquetes, le gustaban todos aquellos homenajes a Inman Armholster, el gran filántropo, todos aquellos viajes al norte de Italia, el sur de Francia y sabía Dios a qué otros sitios en el Falcon 900 de Armaxco, todos aquellos empleados dando botes cada vez que él movía un dedo. Con el respaldo de una estructura corporativa como la de Armaxco, Inman podía permanecer en ese trono en el que estaba arrellanado todo el tiempo que le diera la gana o hasta que acabara de engullir el último bocado de pierna de cordero con gelatina de menta que quisiera concederle Dios, mientras que él, Charlie, era un hombre orquesta. Un promotor inmobiliario era eso, ¡un hombre orquesta! Tenías que vender el mundo… ¡solo! Antes de prestarte todo el dinero era necesario que creyeran en… ¡ti! Tenían que pensar que eras una especie de genio perfecto y omnipotente. No «mi compañía», sino ¡yo y sólo yo! Su error era que había empezado a creérselo… ¿Por qué se le habría ocurrido construir en el condado de Cherokee un complejo de uso mixto coronado por una torre de cuarenta y ocho pisos y bautizarlo con su propio nombre? ¡Croker Concourse! Ningún otro promotor de Atlanta se había atrevido a exhibir de tal modo su ego, lo tuviera o no. Y en ese momento ahí estaba ese maldito monstruo, vacío en un sesenta por ciento de su capacidad y convertido en una verdadera sangría de dinero.
Esa profunda inquietud se encendió como una inflamación. No podía permitir que ocurriera… no, no en una mañana perfecta para cazar codornices en Termtina. De modo que volvió al tema de su padre. "



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